Ambos menores antes de ser canalizados al albergue escaparon de sus casas por la situación de violencia y abandono en que vivían; uno de ellos, el más pequeño, ya había cometido un robo, sustrajo una bicicleta.
A decir de los encargados del albergue, los niños son bien cuidados y tienen completa libertad, no realizan las mismas actividades de los internos, y dijeron estar de acuerdo en que los niños habiten un albergue en mejores condiciones para su edad y desarrollo.
Los niños no asisten a la escuela, ni reciben ningún tipo de instrucción elemental.
Ante esta situación, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Roberto Chapula, comentó que es necesario que se tomen cartas en el asunto y que los niños no convivan en ambientes de adultos, pero subrayó que ante la realidad, es más peligroso que los niños estén en la calle, a que estén en un albergue atendidos.
Sin embargo, aunque consideró que no todo es responsabilidad del Estado, sino también de los padres de familia, en la entidad debe existir un albergue para adolescentes





