De acuerdo al testimonio del ofendido, éste se encontraba descansando en su recámara, cuando sorpresivamente escuchó en el exterior de la vivienda detonaciones de arma de fuego, sin lograr ver quién las había realizado, resultando por ello dañada la fachada y el colchón de la cama donde dormía.
El ministerio público dio fe de lo ocurrido y aseguró en el lugar seis casquillos del calibre 7.62×39 y ocho más del calibre 40.





