CON EL ALA IZQUIERDA

0

Por: José Díaz Madrigal

Hubo una vez en México, que se tuvo una gran cantidad de empresas controladas por el gobierno, las paraestatales. Esa época fue con los sexenios populistas de Echeverría y López Portillo. Los programas político-económicos de los dos presidentes, era que desde el gobierno como propietario de distintas empresas, se usaran éstas como medio para el desarrollo económico nacional.Entre los regímenes de Echeverría y López Portillo, se amontonaron más de mil organizaciones empresariales de todo tipo, la mayor parte de ellas rutinariamente acumuladoras de pérdidas, es decir eran malos negocios, ya que no se mantenían solas. Necesariamente tenían que ser subsidiadas.Mal administradas, difícilmente se podía tocar algún empleado, puesto que éstos protegidos por sindicatos mafiosos que no tenían llenadero en pedir privilegios, con la mano en la cintura se iban a huelga y al que venían corriendo era al director. Aparte de mal administradas, también estaban inmersas en un mar de redes de corrupción, en que la ineficacia y el valemadrismo eran lo ordinario día a día.Aquel modelo económico echeverriano-portillista, le dió en la torre a la economía mexicana; que antes de esa mancuerna de nefastos mandatarios, las finanzas de nuestro país se habían mantenido sanas por muchos años, con el modelo económico llamado crecimiento con estabilidad. Fue con ese par de populistas que se desataron las deudas externas, las grandes devaluaciones del peso y las inflaciones anuales por arriba del cien por ciento.Le tocó en turno al paisano Miguel de la Madrid, empezar a deshacerse de esa pesada carga para el erario público que representaban las paraestatales, por la simple razón de que el gobierno ya no podía mantenerlas, no había dinero que alcanzara. Desaparecieron o se vendieron más de 700 empresas estatales. En las administraciones subsecuentes, se siguió depurando hasta llegar a menos de 200 paraestatales.Con la llegada de otro populista al poder, López Obrador, vuelve a poner de moda la creación de nuevas paraestatales. Una de las últimas de su pura ocurrencia, pues no es necesaria; como ha sido la marca en éste gobierno, de ocurrencias, es MEXICANA DE AVIACIÓN.El martes pasado se dió el banderazo de salida, en este caso con chorros de agua de camiones de bomberos, para el vuelo de inicio de la nueva línea aérea. Despegó del Felipe Ángeles en el Estado de México con dirección al Felipe Carrillo de Tulum. Nótese el nombre de los aeropuertos, ambos escogidos por el Peje; se trata de personajes de filiación comunista, el primero matado por Carranza y el segundo por Obregón.El avión como ave de mal agüero, levantó vuelo no con el pie izquierdo, sino con el ala izquierda. Llegó a Tulum y estuvo volando bajo, dando vueltas sin poder aterrizar debido a un banco de niebla; dando la impresión que es una señal de mal presagio en la brumosa existencia de esta aerolínea. Tuvo que ser desviado a Mérida para recargar combustible, arribando horas más tarde al Felipe Carrillo.Los gobiernos mexicanos como dueños de empresas, han sido malos administradores. Éste de López Obrador, populista de nuevo cuño no es la excepción, caracterizado por la opacidad en el manejo de recursos públicos y el valemadrismo que tiene por la pérdida de miles de millones de pesos.Cambiando de tema y dejando de lado las nubladas premoniciones con que arrancó Mexicana de Aviación, un agradecimiento a los lectores de esta modesta columna dominical, deseando que el año viejo que hoy termina, se quede con las cosas malas y el año nuevo que comienza en unas horas, nos enseñe todo lo bueno que tiene la vida. . . Feliz año 2024

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.