CARLOS MANZO

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Por José Díaz Madrigal

Haciendo trabajos de remodelación de una casa, conocí a un obrero de la construcción, el cual antes de meterse de albañil había sido policía municipal en Michoacán; concretamente en un pueblo de Tierra Caliente llamando Tepalcatepéc, más conocido como Tepeque.

El tipo era vivaracho y conversador, una vez platicó la anécdota de uno de los días de servicio en la policía. Una noche en que andábamos patrullando por el centro del pueblo en una camioneta pick-up, de repente se escucha una tupida balacera. El comandante que iba en la cabina grita y me pregunta, Chávez tú que vas allá arriba ¿por qué rumbo se escucharon los balazos? Rápido que le contesto, allá en el lado oriente por la salida a Apatzingán, mi comandante.

Poco momento después alcancé a oír que le dice al chofer, date vuelta y agarra para la zona poniente, como sí fueras a Coalcomán. Pero mi comandante, es por la otra dirección -le volví a decir- luego nos detuvimos y me respondió: mira Chávez, acuérdate que el mundo es redondo, lo vamos a rodear y a esos cabrones les vamos a caer de sorpresa por la retaguardia.

Horas más tarde ya cuando andábamos de franco, me encontré al comandante a la salida del cuartel. Nos fuimos caminando juntos, mientras avanzábamos me dice, fíjate Chávez que no es que seamos una bola de cuicos culones, lo que pasa es que tengo indicaciones del presidente municipal, de no toparle a ninguno de esos matones; nosotros sólo podemos intervenir en broncas de barriada, apaciguar borrachos escandalosos o pleitos domésticos.

El alcalde me ha dicho -siguió diciendo el comandante- con las malas armas que tenemos y pa’acabarla de amolar sin parque, aparte del pinche sueldo madreado que nos dan, no hay necesidad de arriesgar la vida. No se te olvide comandante que los balazos no son untados, te aportillan el cuero y te dejan como cedazo. Con ésto remachó el inservible presidente municipal de Tepeque.

Este relato viene a relucir por la confrontación que tuvieron hace unos días, la presidenta Sheimbaum con el presidente municipal Carlos Manzo de Uruapan Michoacán; que llegó al puesto por la vía libre, sin partido. Se trata de un todavía joven jefe municipal, de apenas 40 años. Renunció a su militancia en MORENA para postularse como candidato independiente. Ganó por sus propuestas arrolladoras en la campaña, las cuales se le nota que tiene toda la voluntad de cumplirlas.

Desde que asumió el cargo se le ha visto que no le saca el parche a sus compromisos que hizo ante sus votantes. En primer lugar, limpiar la policía municipal de malos elementos coludidos con delincuentes; después con estricto sentido de justicia dió un aumento del 30% a toda la policía. En segundo lugar está haciendo lucha de frente contra la corrupción; en licencias, inspectores y multas de tránsito.

Lo novedoso de éste interesante alcalde, consiste en que más de una ocasión él mismo encabeza los operativos de seguridad para alcanzar malhechores. Cómo la vez que se reportó el robo de un auto, sin perder tiempo se trepó a un helicóptero junto a unos policías y ordenó disparar a los ladrones, logrando detenerlos.

Es aquí donde surge las diferencias con la presidenta, pues ella defiende lo que se conoce como Estado de Derecho. Sueños guajiros de la presidenta, ha de pensar que vive en Suiza. Eso que dice está bien para carpetas civiles, mercantiles o incluso criminales cuando se tiene la oportunidad de agarrar a los bandidos. Carlos Manzo argumenta, se está viviendo una grave crisis de violencia en Uruapan y los criminales no tienen nada de consideración con la ciudadanía. No puede haber abrazos con estos duros agresores, lo que debe haber son chingadazos cuando atentan contra gente inocente.

Carlos Manzo es el tipo de autoridad que queremos en todo México; aventados, entrones, sin miedo; y no como el alcalde de Tepeque que nomás nadaba de muertito, eludiendo su responsabilidad; agachón, miedoso y sacándole la vuelta a la delincuencia.

La autoridad es para poner orden en el desorden, es para ejercerse. Tienen la facultad del uso legítimo de la violencia precisamente para poner orden, esta atribución es por mandato popular. Obvio que implícitamente conlleva riesgos, pero sí no se actúa con fuerza de voluntad de hacer bien el trabajo; con imaginación, estrategia y valentía, como lo está haciendo Carlos Manzo. El montón de alcaldes ineptos de todo el país, mejor que se dediquen a otra cosa. . . Mariposa.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.