CARLOS DE LA MADRID BEJAR

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Por: José Díaz Madrigal

Fue durante una de las visitas a Colima del presidente Echeverría en 1973, cuando se declaró oficialmente inaugurado el Boulevard Las Palmas; siendo éste el tramo de arteria vial que corre desde el monumento del Rey Colimán hasta el hotel Costeño, de casi 2 Km. De distancia. Todavía sin el paso a desnivel en la vía del tren, puesto que este puente se construyó 10 años más tarde.

La funcional avenida de 4 carriles, 2 de ida y 2 de venida, con camellón central; que fue tapizado de palmas chaparritas de coco amarillo, conocidas como Palma Malaya; sirvió para detonar el comercio, sobre todo en el ramo de las agencias automotrices.

Antes de que existiera esa bonita avenida, sólo había una simple carretera pavimentada de dos carriles, que databa de principios de la década de los cincuenta, cuando fue puesta en marcha en la administración del gobernador González Lugo.

El Boulevard Las Palmas conservó ese nombre por alrededor de 20 años, cuando le fue cambiado por el nuevo: Carlos de la Madrid Bejar. En honor a un destacado jurista oriundo de esta capital.

Don Carlos fue descendiente de una antigua familia colimota, que echó raíces en estos lugares desde la época de la colonia; cuando llegó del viejo mundo Domingo de la Madrid, el primero de ese apellido en radicar en este lugar de embrujo. . . Colima.

Domingo fue papá de Mariano de la Madrid, éste nacido ya aquí en Colima; con el correr del tiempo fue jefe político del territorio de Colima ya en el México independiente y antes de que Colima fuera estado de la República.

Mariano fue progenitor del villalvarence Miguel de la Madrid Guerrero, gobernador interino en 1883 y, éste fue el padre de Enrique, Carlos y Miguel de apellido De la Madrid Brizuela.

Enrique fue el último gobernador del tiempo de don Porfirio y, tuvo 2 hijos varones: Alfonso y Miguel de la Madrid Castro. Alfonso el mayor fue un apasionado de la historia de Colima, de la cual dejó un libro bien documentado, es en éste donde plasma la investigación genealógica de sus propios ascendentes, mismas que son parte de estas líneas. Don Poncho también es abuelo del buen amigo Perico de la Madrid.

Miguel de la Madrid Castro, hermano de Alfonso, fue abogado de profesión. Por un litigio que le ganó al dueño de la Hacienda de Buenavista, éste le quemó unos balazos dejándolo bien muerto sentado en su propio despacho; motivo por el cual su viuda levantó vuelo y se fue a radicar a la capital del país, llevando con ella a su pequeño vástago Miguel de la Madrid Hurtado.

Miguel para orgullo de Colima, se convirtió en el único presidente nativo de nuestra patria chica. Dicho de refilón, hace un mes que vino la presidenta Sheinbaum a Colima y, en vez de hablar bien de un hijo notable de este estado que ocupó el máximo puesto político del país, cometió la burrada y fea descortesía de hablar pestes de nuestro paisano expresidente de México. Diría mi abuelo: mija, de tiro te falta pensamiento; al hablar mal del único hijo de presumir que tiene la familia colimota.

Por otro lado, Carlos, hijo de la Madrid Guerrero, fue el papá de los De la Madrid Bejar; papá de Carlos de la Madrid Bejar, que ahora es el personaje que nos interesa. Éste nació aquí en Colima en 1905. Estudió la primera en esta ciudad, luego la preparatoria y profesional la hizo en Guadalajara, donde obtuvo el título de abogado.

Desde antes de graduarse en la escuela de Derecho, empezó a desempeñar labores en los juzgados. Una vez titulado, alternaba sus trabajos unas veces en los ministerios públicos, otras veces en el Poder Judicial y también de forma particular en una notaría que se le entregó en 1938; misa que todavía existe atendida por uno de sus nietos. Ya la tercera generación.

Fue gobernador interino por breves períodos en varias ocasiones, además de Procurador General, Secretario de Gobierno, asesor jurídico en las administraciones de distintos gobernadores. Sin embargo, donde más tiempo trabajó, fue en el Poder Judicial del Estado, unas veces de magistrado y otras veces de presidente de ese tribunal.

En los últimos años de su vida, por puro mérito, la gobernadora Griselda Álvarez lo nombró magistrado vitalicio del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Colima. Todo en atención a los muchos años entregados al servicio de la justicia.

Por último, ya después de muerto honrando su memoria, el Colegio de Abogados de Colima, integrado por numerosos profesionales del Derecho, lanzó la propuesta de cambiar el nombre del antiguo Boulevard Las Palmas, por el de Boulevard Carlos de la Madrid Bejar.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.