VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
El peor de los escenarios que Morena y su 4T de quinta han venido construyendo en materia educativa, ya ha comenzado a mostrar sus efectos, no solo en los niveles básicos, donde se utilizan libros de texto tendenciosos, alejados totalmente de una visión de futuro para formar a las nuevas generaciones de mexicanos, sino que en los niveles de educación media superior y superior, pronto se podrán apreciar los efectos, sobre todo porque ya desde antes de que llegara a la presidencia este régimen, ya se venían arrastrando muchas deficiencias, especialmente en temas como comprensión lectora, español y matemáticas.
De hecho, lo peor que podía ocurrirle a nuestro país es que tuviéramos un gobierno carente de políticas educativas construidas a partir de proyecto de nación con justicia, desarrollo, crecimiento, cimentado en el estado de derecho, la sustentabilidad y la sostenibilidad, así como la visión de los grandes cambios que ha traído el acelerado desarrollo tecnológico con sus efectos en muchas otras áreas de la ciencia. De hecho a Morena le importa muy poco el tema de una buena educación con planes y programas que respondan a las exigencias de los nuevos tiempos y las necesidades y las nuevas condiciones que habremos de enfrentar, no solo como país, sino como raza humana en todo el orbe.
Es una pena que ante la ausencia de políticas públicas educativas, afectadas tanto por los afanes de poder y de control político con adoctrinamiento, como por los bajos presupuestos para esta rama y por la falta de apoyos a temas como el desarrollo científico y tecnológico, hasta las universidades privadas han caído en la inercia y muy poco se sabe de programas y proyectos en los que México pueda destacar. Aún así, es de reconocer honrosos casos en los que algunos jóvenes han ganado concursos de matemáticas o de robótica, pero también se aprecia un claro declive.
Y la forma más cómoda de evitar los bajos niveles de la calidad educativa es abstenerse participar en temas de evaluación como la prueba PISA que ya desde antes nos mostró el rezago que tenemos como país en esta materia. De hecho casi en todas las evaluaciones internacionales México sale reprobado simplemente porque no ha habido la voluntad política para enfrentar con entereza los enormes desafíos que se tienen que superar en materia de oportunidades educativas para todos, suficiente infraestructura, maestros capacitados y en actualización permanente, ya no hablemos de calidad, uso de las nuevas tecnologías o de programas innovadores.
Para colmo, precisamente por no atenderse oportunamente todos los vicios que ha venido arrastrando el sistema educativo nacional, afectado sobre todo por manejos políticos, tanto desde el gobierno como desde las organizaciones sindicales, hoy la educación va en tendencia de convertir a las nuevas generaciones, no solo en víctimas de una trama ideologizada, sino en mexicanos rezagados en muchos temas, incluyendo a los que, con suerte, lleguen a terminar una carrera pues, si no reaccionan, terminarán como profesionistas sin las bases suficientes del conocimiento sin un sentido de emprendimiento, de corresponsabilidad social o sin habilidades suficientes para enfrentar los desafíos que la elevada competencia presenta y que exige de una formación académica sólida, pero también de una formación que fomente el auto aprendizaje, la actualización constante y habilidades para la adaptación a los cambios, así como para la investigación y la innovación; se trata de formar técnicos y profesionistas que huyan de la mediocridad y con una visión de mejora continua.
De hecho, en el marco de la celebración del día del maestro salieron a relucir una amplia lista de demandas, la mayoría de las cuales, hay que decirlo, son justas y son exigencias que mucho pudieran contribuir a resolver los problemas de un sistema educativo con acceso desigual, un educación de mala calidad, capaz de adaptarse a las nuevas exigencias de una sociedad en evolución vertiginosa, pero con un elevado riesgo de manipulación y control desde el poder institucional o los poderes fácticos, pues no somos una sociedad bien informada, politizada y menos con herramientas para el buen discernimiento y el análisis de que se difunde mediante las plataformas tecnológicas de la información o por estrategia gubernamental para el control y la manipulación.
Por todo lo anterior, muy bien harían las organizaciones de la sociedad civil que están atentas al tema de la educación, en retomar las luchas y los movimientos sociales que sí apoyen las demandas laborales de los maestros pero también para que se fortalezca la vocación y formación magisterial, se revisen las políticas educativas, se destine mayor presupuesto a todo el sistema, que se incremente y mejore la infraestructura, la investigación y desarrollo, pasando por sistemas de evaluación técnica y científicamente bien elaborados, así como el establecer mecanismos que eliminen de una vez por todas los vicios fomentados desde la autoridad para el control sindical y político. Si no se actúa con una visión alejada de ambiciones de poder, México estará condenado a vivir en la mediocridad educativa.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

