AVERIGUACIÓN TRUNCADA

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Por José Díaz Madrigal

En los últimos días del pasado mes de julio, fue llevado a la cárcel el hijo mayor del presidente de Colombia Nicolas Petro; acusado de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Se aventó una semana en el tambo, logrando salir en la modalidad de arresto domiciliario; gracias a un acuerdo que el imputado tuvo con el magistrado que le tocó ventilar su juicio.

El convenio consiste en que a cambio de beneficiarse con la libertad condicional, Petrito otorgará información acerca del supuesto ingreso de dinero sucio, en la campaña presidencial de su padre.

Ahora en la semana que acaba de terminar, el asunto volvió a tomar relevancia; ya que Nicolas tiene por prisión su propia casa, lejos de Bogotá donde reside su padre Gustavo Petro presidente de Colombia; y éste quiso ir a visitarlo, de hecho fue a ver a su retoño tranza.

De regreso a la capital, Gustavo Petro fue abordado por los periodistas a los que les dijo: hoy visité a mi hijo Nicolas en Barranquilla. Como padre siempre tendrá mi apoyo y mi cariño. Como presidente he respetado sin titubeos la independencia judicial. De refilón agregó, espero una acción penal libre de agendas políticas y de total sujeción al debido proceso y los fallos judiciales.

Gustavo Petro es el primer presidente de filiación izquierdista que ha tenido ese país. Es más, en su juventud era tan radical en esa ideología de zurdos, que fue parte de un grupo guerrillero marxista; que pretendían llegar al poder por medio de las armas. Pero se le capturó y estuvo preso por más de un año.

Con el correr del tiempo, después del periodo tras las rejas, se fue integrando al quehacer político de modo civilizado hasta llegar de forma democrática a la presidencia de la República colombiana.

Aquí en México tenemos a otro Petrito, que personifica en este caso el también primogénito de López Obrador: José Ramón López Beltrán. Luego del escándalo que se suscitó el año pasado, por el lujoso tren de vida que se estaba dando en los Estados Unidos; se presentó ante La Fiscalía General de la República (FGR) una denuncia de hechos por presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias. Ésto último debido a que a que vivía en una espectacular mansión, propiedad de un proveedor de PEMEX.

Después de transcurrido todo un año, en la FGR, institución con supuesta autonomía, en la práctica suspendió la investigación. El detalle es que la Fiscalía está dirigida por el tenebroso Alejandro Gertz Manero; incondicional de López Obrador. Se detuvo el avance de la averiguación.

A causa de la inacción y la evidente obstrucción de la justicia, Xóchitl Gálvez levantó una protesta justo al año en que se dió a conocer la noticia de la enorme casa gris y, en que también se hizo la denuncia penal. La reclamación de Xóchitl fue de manera original, mandó fabricar una maqueta de juguete de las llamadas LEGO, donde refleja la inmensa propiedad en Texas, para regalársela al cinicazo de José Ramón.

La senadora y ahora aspirante a ser candidata a la presidencia de México, dijo en aquel entonces: el regalo es para que el hijo de López Obrador, les dé una rebanada de pastel a todos los que lo han protegido, a todos los que impidieron que la acusación caminara.

Quizá ésta sea la causa, por la que el presidente de México le tenga tirria y eche tantas pestes en contra de Xóchitl Gálvez; queriendo quemarla a como de lugar. El motivo de la ojeriza que le guarda, es que a ésta si le ve zancas de jinete; con mucha posibilidad de ganar a cualquiera de sus corcholatas y, una vez instalada en el podium presidencial, puede llamar a cuentas al Petrito mexicano.