AL DESNUDO

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LA GRILLA POR LA INSUGURIDAD

Por: Édgar Rodríguez H.

 

A los colimenses no acaba de asombrarles los crímenes que a diario se registran entre bandas opuesta de la delincuencia organizada, pero lo que más les preocupa y les indigna es verse afectados en su patrimonio familiar mientras los políticos de los diferentes partidos políticos en enfrascan en declaraciones estériles que no abonan en nada para lograr la erradicación del flagelo.

No hay seriedad ni interés por parte de las autoridades municipales para atender y combatir la inseguridad que los colimenses viven en sus colonias con los constantes robos a casa habitación y vehículos, como lo da a conocer en sus constantes informes El Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP).

Pareciera que las autoridades de los ayuntamientos al no tomar acciones preventivas para procurar la seguridad de los ciudadanos de bien, colaboran para generar y elevar el enojo contra las autoridades estatales, que ocupadas están, hasta ahora sin mucho éxito, en combatir a los integrantes de la delincuencia organizada. Aunado a esto, están las continuas y sistemáticas confrontaciones partidistas que logran todo, menos colaborar con la capacidad de respuesta de las autoridades encargadas de la seguridad. Por supuesto, irresponsable actuar lo termina pagando la gente, el pueblo noble y estoico, como siempre sucede.

Colima y su gente, merece mejores días de paz, armonía y civilidad. Días que se perdieron desde hace varias décadas y deben recuperarse con acciones contundentes por parte de las autoridades estatales y municipales, incluso de las federales. Cada quien debe hacer bien su tarea, sobre todo a la que le concierne evitar que a los colimenses de bien, les roben en sus domicilios, les despojen de sus automóviles y asalten en las calles, ante la incompetencia manifiesta de las instituciones responsables de protegerla y de los políticos centrados sólo en llevar agua a sus respectivos molinos.

Quienes no estén cumpliendo con sus obligaciones deben dejar el cargo. Recientemente el gobernador del estado José Ignacio Peralta Sánchez, contrario a lo que muchos de sus antecesores hicieron, reconoció “no estar satisfecho con los resultados alcanzados hasta el momento en materia de seguridad pública”, pese al esfuerzo extraordinario en el combate a la criminalidad ejecutado por su gobierno. Comentario que ya puso nervioso a más de uno de los personajes de su gabinete de seguridad.

Sin desconocer su responsabilidad, JIPS declaró y acierta al decir que la circunstancia actual, si bien exigen de la participación activa del Estado, también requiere de la concurrencia del sector privado y social en una amplitud de frentes en los que incluyó a la familia, a las organizaciones religiosas y cívicas, a las agrupaciones de padres de familia, autoridades escolares y educativas, a las instituciones de educación superior y los liderazgos sociales de barrios y comunidades.

A 6 meses de su gobierno y consiente de que la percepción ciudadana de inseguridad continúa. JIPS, dijo “no estoy satisfecho ni lo estaré, hasta que los indicadores reflejen de forma inobjetable una mejoría substancial en la seguridad pública y hasta que la sociedad perciba esa mejoría”. Compromiso que también deberían adoptar sin cortapisas los alcaldes de los 10 ayuntamientos del estado, quienes hasta el momento sólo han llevado nadando de a muertito.

 

SE DICE QUE…

La perpetúa líder sindical del Sindicato de la Sección XII del ISSSTE, Guillermina Díaz López, se sintió ofendida y agraviada con la denuncia que hizo la trabajadora Ramona Cruz Olvera, quien le sacó sus trapitos al sol y aseguró que la lideresa ha dejado de velar por los intereses de los trabajadores y otorgar únicamente beneficios a sus familiares. Díaz López, al no sentirse respaldada por el delegado del ISSSTE, Guillermo Villa, arremetió contra su secretario particular Josué Ceja Salcedo, a quien acusó de prepotente, motivo por el cual pidió su destitución.

Que la reducción del precio de las gasolinas ha sido puro cuento chino. Presidentes de la República tanto del PAN como del PRI, cada uno en su momento, se han pronunciado en contra del aumento. Sin embargo, no han hecho absolutamente nada para evitarlos. En la administración de Felipe Calderón, los priistas hicieron un enérgico llamado a frenar los incrementos mensuales. Hoy los Panistas, hacen lo mismo con Enrique Peña Nieto, mientras los mexicanos apechugan y pagan hidrocarburos mucho más caros. El que sigue…

*Los reclamos ciudadanos contra los diputados locales derivados de sus altos salarios, a los legisladores les ha hecho lo que el viento a Juárez, en lugar de escuchar y reducirse sus ingresos en diversos rubros, tratan de justificarlos de forma infantil.