PARACAÍDAS
Por: Rogelio Guedea
Con el reciente presunto deslinde de Morena del verdecologista Virgilio Mendoza para las elecciones del 2027, quedando él obviamente como la opción gubernamental de ese instituto político, la esperanza de una alianza opositora se hace todavía más compleja, y no porque priistas, panistas, emecistas y verdecologistas no puedan ponerse de acuerdo en quién podría ser el candidato más rentable electoralmente para encabezar dicha alianza (Virgilio Mendoza, Riult Rivera, Mely Romero o Margarita Moreno), sino porque esos cuatro rostros bien conocidos en la política local no logran crear en el imaginario colectivo (bajo esa fusión) la idea de algo nuevo (o al menos de algo novedoso) para el electorado, y no se puede ofrecer nada nuevo (novedosos o innovador) si no se hace algo radicalmente diferente. En el fondo ese es el problema: los mismos cotos de poder, los mismos rostros, las mismas posiciones peleadas, los mismos intereses, las mismas ambiciones. Nadie más entra ahí, ningún ciudadano. Si Virgilio Mendoza se deslindó de Morena, ¿por qué tendría que lindarse con el PRI o con el PAN o con MC, si no es él quien encabece la alianza opositora? ¿y por qué si Riult Rivera se lindó con el PRI para llegar a gobernar la capital de Colima, quién le impediría no deslindarse para unirse a otro partido que le ofrezca la posibilidad de gobernar todo el estado? Vaya nudo gordiano, vaya mundo de callejones sin salida. Por eso, todas las discusiones o declaraciones que han involucrado la idea de formación de una mega alianza opositora han devenido en demagogia, y la demagogia a veces funciona, es cierto, pero funciona sólo una vez y normalmente cuando los partidos no han gobernado ni estado bajo el escrutinio público, lo que no pasa con ninguno de los institutos políticos aludidos, menos aún con los más señeros. La oposición debe, pues, oponerse tajantemente a repetirse, debe negarse rotundamente a escribir el mismo verso desgastado de siempre (somos enteramente iguales pero ofrecemos algo diferente), de lo contrario está bien que vuelva a ser derrotada, porque en el fondo tendrían claro que no le ofrecerían a la población ninguna propuesta de cambio verdadero.
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