Redacción| CN COLIMANOTICIAS
Colima, Col.- Hoy se conmemoran 31 años del devastador terremoto que sacudió las costas de Jalisco y Colima el 9 de octubre de 1995. A las 09:35:58 hora local, un sismo de magnitud 8.0 con epicentro en la costa de Manzanillo, dejó una huella imborrable en la región.
El sismo causó la muerte de 149 personas y miles de damnificados, además, provocó un tsunami moderado a lo largo de la costa, con olas que alcanzaron hasta 5 metros de altura en algunas zonas.
Manzanillo fue una de las ciudades más afectadas, la zona de playa, caracterizada por suelos semiconsolidados y alta humedad, sufrió el mayor daño y colapso de construcciones, entre los edificios más emblemáticos que sucumbieron al sismo se encuentra el hotel Costa Real, que colapsó en su totalidad, testimonios del personal de cocina relatan cómo lograron escapar justo a tiempo antes de que el edificio se derrumbara.
También se reportaron daños parciales en el centro comercial Plaza Santiago, donde se ubicaban las instalaciones del Ministerio Público. El Hospital de zona del IMSS quedó inhabitable y a la fecha se encuentra vacío y en ruinas y una tercera parte de la antigua central camionera también se derrumbó.
El tsunami moderado causó inundaciones en varias zonas costeras, frente al hotel Marbella, la ola alcanzó el muro de la alberca, mientras que en Santiago, el mar avanzó aún más después de retirarse, en la calle Aldama, se observaron fenómenos curiosos como volcancitos de barcos, lodo y gas.
El sismo generó pánico entre la población, obligando a muchas personas a dormir fuera de sus viviendas durante semanas, los daños en la infraestructura fueron significativos: el camellón de la carretera al norte del muelle y al sur de la clínica del Seguro Social se hundió en una extensión de 100 metros, con grietas de gran tamaño.
Aproximadamente 1,000 viviendas resultaron afectadas, la mayoría con daños menores. Los servicios de agua potable, electricidad y teléfono también sufrieron daños.
El terremoto de 1995 fue el último terremoto importante en la brecha de Jalisco, recordándonos la vulnerabilidad de nuestras costas ante fenómenos sísmicos y tsunamis. A 31 años de esta tragedia, es importante reflexionar sobre la importancia de la prevención y la preparación ante futuros eventos.








