A 30 años del sismo de 1995: el día que tembló la costa del Pacífico mexicano y devastó Manzanillo

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CN COLIMANOTICIAS

Colima, Col.- Un día como hoy, pero hace 30 años, la tierra se estremeció con fuerza en las costas del Pacífico mexicano. Eran las 9:35 horas del 9 de octubre de 1995 cuando un sismo de magnitud 8.0, con epicentro a 10 kilómetros al sureste de Manzanillo, Colima, y una profundidad de 25 km, sacudió con violencia a los estados de Colima, Jalisco y Nayarit.

El movimiento telúrico dejó una estela de devastación: 58 personas perdieron la vida, más de 45 mil resultaron damnificadas y la infraestructura de amplias zonas costeras quedó severamente dañada. Manzanillo, el principal puerto de Colima, fue el punto más afectado, con derrumbes, viviendas colapsadas y daños significativos en el puerto y la zona urbana.

Las ondas sísmicas alcanzaron también a Guadalajara, Puerto Vallarta, Barra de Navidad, Tolimán y Cihuatlán en Jalisco, así como a Tepic, Jala, Ahuacatlán, Xalisco y Amatlán en Nayarit, donde se registraron afectaciones estructurales y pánico entre la población.

Pero la tragedia no terminó con el temblor. Minutos después, un tsunami o maremoto se levantó frente a las costas de Jalisco y Colima. Según los reportes, el mar retrocedió hasta 300 metros, dejando al descubierto el suelo marino antes de avanzar con una marea súbita que alcanzó entre dos y cuatro metros de altura, repitiéndose el fenómeno entre tres y cinco veces.

La amplitud máxima del tsunami fue de 4.5 metros, y la evidencia de su impacto se extendió a lo largo de 120 kilómetros de litoral, desde Bahía de Tenacatita (Jalisco) hasta Manzanillo (Colima). En comunidades como La Manzanilla (Jalisco) y La Boquita (Colima), el mar arrasó con fuerza, inundando viviendas y arrastrando embarcaciones.

Un testigo relató que el mar comenzó a retirarse entre diez y quince minutos después del sismo, regresando luego en oleadas súbitas que parecían marea alta más que grandes olas, en ciclos de aproximadamente diez minutos.

Tres décadas después, aquel 9 de octubre sigue siendo recordado como uno de los episodios sísmicos más destructivos en la historia reciente de México, una fecha que marcó a las comunidades costeras y que impulsó avances en los sistemas de alerta sísmica y protocolos de protección civil en la región.

El sismo y tsunami de 1995 dejaron una huella imborrable en la memoria colectiva de Colima, Jalisco y Nayarit: el recordatorio de que el poder de la naturaleza, aunque impredecible, exige siempre estar preparados.