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España. – EsA pocos días del eclipse solar total que atravesará parte de la península ibérica, investigadores españoles apartarán sus ojos del cielo para analizar cómo reaccionan animales y plantas a este fenómeno, un campo hasta el momento poco explorado en el que las respuestas que se obtendrán son aún una incógnita.
El próximo 12 de agosto el eclipse total se podrá divisar desde la península ibérica por primera vez en un siglo: se verá en parte de España y de Portugal, además de en Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia y parte del océano Atlántico.
Se sabe muy poco de cómo afecta a los animales y plantas este momento de oscuridad repentina, pero si algo dejaron claro los escasos estudios que hay al respecto, es que sí que reaccionan a las señales que lo acompañan.
“Los impactos que tienen sobre cada especie dependen mucho del nivel cognitivo del individuo y van desde asustarse, agruparse e ir a sus dormideros, hasta observar cómo el sol se oculta e incluso ponerse a señalar, como en el caso de los chimpancés”, explica el investigador del Museo de Ciencias Naturales -centro perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España-, Airam Rodríguez, en una entrevista con EFE.
Rodríguez, en colaboración con la investigadora de la Universidad de Sevilla Irene Mendoza y otros expertos, creó EcoEclipse, un proyecto pionero en Europa que pretende registrar el paisaje sonoro durante el eclipse mediante monitoreo pasivo.
El equipo realizará grabaciones sonoras del entorno en los dos días previos al fenómeno, durante el mismo día y dos jornadas después para comparar el comportamiento durante el eclipse con el de días normales.
“Las reacciones se van a publicar en crudo para que otros investigadores en el futuro puedan estudiar cómo cambia el ruido ambiental, no solo el producido por animales”, confirma Rodríguez.
Pese a que las grabaciones recopilarán la reacción de multitud de especies, el proyecto EcoEclipse estará especialmente enfocado en aves —cuyos ritmos diarios y estacionales están estrechamente regulados por los cambios entre luz y oscuridad— y en murciélagos.
“Con murciélagos sabemos todavía menos y eso es lo bueno de este eclipse, que al ser al atardecer puede tener un efecto mucho mayor en ellos”, sugiere el investigador.
Pocos estudios al respecto
Hasta la fecha, pocos estudios se centraron en la reacción de los animales a los eclipses; sin embargo, el proyecto EcoEclipse sí que podría tener su pariente cercano en el proyecto SolarBird de EE.UU.
Durante el eclipse solar total que se produjo allí en 2024, investigadores hicieron un seguimiento del canto de las aves y crearon una aplicación móvil para que participara la ciudadanía.
El resultado: 52 especies detectadas, de las cuales 29 mostraron cambios significativos en su comportamiento vocal, desde quedarse en silencio o empezar a cantar hasta estallar en un “falso coro del amanecer” cuando volvió el sol.
Uno de los estudios más completos publicados hasta el momento se realizó en un zoológico de Columbia (EE. UU.) durante un eclipse en 2017.
Allí, durante los 2,5 minutos de oscuridad total, investigadores observaron las reacciones de primates, elefantes, osos pardos, focas, flamencos, loros, cacatúas y tortugas, entre otras especies.
El resultado fue sorprendente: de las 17 especies analizadas, el 76 % mostró algún tipo de reacción, con comportamientos clasificados en categorías como actividad nocturna, ansiedad o novedad (sin observación previa).
Algo similar se va a realizar el próximo 12 de agosto en España en dos Bioparc, donde analizarán el comportamiento de los animales mediante observación directa y grabación de imágenes y sonido.
¿Y sus efectos en las plantas?
Si de la fauna se tiene algo de información, respecto a las plantas sus reacciones ante los eclipses son absolutamente desconocidas, aunque sí hay algunos estudios que intentaron registrar sus efectos en ellas.
El más curioso fue uno que analizó la influencia de un eclipse parcial que se produjo en el norte de Italia en 2022 en un bosque de abetos.
La monitorización concluyó que los árboles anticiparon el eclipse y sincronizaron con horas de antelación su comportamiento bioeléctrico —señales que se producen dentro de la planta para regular sus funciones vitales, como la fotosíntesis o los mecanismos de defensa—.
No obstante, investigaciones posteriores concluyeron que no se demostró que exista una correlación entre los eclipses y las señales bioeléctricas de las plantas, por lo que el campo de estudio de la flora es aún un terreno sin explorar, como afirma la botánica y divulgadora Aina S. Erice en conversación con EFE.
“Quizás haya plantas que responden de forma evidente a los eclipses, pero no se nos ha ocurrido estudiarlas todavía; teniendo más de 300.000 especies vegetales descritas, no podemos descartarlo como hipótesis”, sugiere.
Con información de López Dóriga

