Se agotó el tiempo para el PAN y PRI en Colima

0

Sociedad de la Información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

En la actualidad, vivimos tiempos difíciles de asimilar. En plena era de la información y del conocimiento constante —donde se suponía que habíamos consolidado un marco jurídico e institucional tras décadas de luchas y sacrificios de millones de mexicanos—, hoy atestiguamos el retroceso de estos avances con la complicidad de una ciudadanía apática y de autoridades corruptas. En el país, la Constitución Federal y las leyes locales parecen haber quedado en el olvido; ambas son utilizadas por el poder en turno según su estricta conveniencia.

Algunos podrán argumentar que el panorama político siempre ha sido adverso. Es verdad, pero nunca a tal magnitud, y mucho menos con el cinismo descarado que hoy se exhibe a los cuatro vientos. Si analizamos el escenario nacional, desde el inicio de la gestión de López Obrador se han violentado sistemáticamente las leyes electorales.

Frente a esto, la Sala Superior del Tribunal Electoral, en vez de exigir el respeto irrestricto a la legalidad, se ha limitado a emitir sentencias que terminan validando dichas violaciones. Por otro lado, los partidos de oposición, tras casi una década en ese rol, han demostrado una alarmante incapacidad: no han sabido ser un contrapeso real, no han construido una nueva narrativa y han fracasado en la creación de nuevos cuadros políticos.

El vacío de la oposición local en Colima. A nivel local, la situación es idéntica. Desde la administración estatal se han vulnerado los mecanismos institucionales para favorecer a las candidaturas oficiales rumbo a la elección de 2027, pasando por alto tanto la Constitución del Estado como la normativa electoral. Ante esto, el PAN y el PRI han guardado un silencio cómplice. Las dirigencias partidistas no hicieron lo que les correspondía; callaron. En un principio, solo se escuchó la voz combativa de Sofía Peralta, quien ahora permanece en silencio. Después apareció Mely Romero, senadora de la República, pero operando en el desamparo local, sin el respaldo de su propia dirigencia y mucho menos de la de Acción Nacional.

En ese mismo sentido, Alberto Partida, legislador local del PAN, se muestra combativo, pero de manera estrictamente personal, mientras su partido se esconde en la trinchera de la sumisión. No hay una dirigencia de oposición real. La única que amagaba con serlo, la de Movimiento Ciudadano, lleva semanas silenciada a raíz de que el Gobierno del Estado endureció el paso en contra del exgobernador José Ignacio Peralta Sánchez. Prácticamente desaparecieron del mapa figuras como Griselda Martínez, Martha Zepeda, Margarita Moreno y Jesús Dueñas. ¿Dónde están?

La maquinaria de Morena en marcha. Lo cierto, y la única verdad indiscutible, es que Morena ya está definiendo y posicionando a sus candidatos, mientras que el PAN y el PRI siguen estancados, debatiendo quién debe encabezar los esfuerzos. El tiempo será implacable contra esta quietud. El oficialismo ya dejó en claro sus fichas: Rosi Bayardo, para la gubernatura, el subsecretario de Turismo de la entidad, va para la alcaldía de Manzanillo. En Armería y Tecomán ya tienen nombres y propuestas claras. Para Colima se perfila Leoncio Morán; para el Primer Distrito Federal, Viridiana Valencia; y para Villa de Álvarez, Ana Karen Jurado.

Esta lista deja en evidencia que quienes deciden las candidaturas son la gobernadora del Estado y la candidata para el 2027. Son perfiles competitivos que ganan terreno gracias a la flagrante violación de la ley electoral y a la pasividad del PRI y el PAN. Al final, bien por Indira Vizcaíno al dejarle claro a los propios morenistas que a ella nadie le “manosea la mesa”; quienes fueron a arrodillarse ante otros santos a rezar, se equivocaron de altar. Con esta estrategia, Morena presiona a sus aliados a definirse, sabiendo que, incluso sin coalición, el partido oficialista tiene la fuerza para competir en solitario y ganar el carro completo.

El imperativo de la acción en la era digital. El retraso del PRI y el PAN no es solo un error de estrategia electoral, es un suicidio político en la era de la inmediatez. En la actual Sociedad de la Información, los vacíos de poder y de comunicación no existen; el espacio que la oposición no reclama con narrativas sólidas y propuestas tangibles es devorado instantáneamente por el aparato de propaganda oficial. Mientras la oposición delibera a puerta cerrada bajo las viejas lógicas del siglo XX, Morena utiliza la hiperconectividad para posicionar rostros, normalizar ilegalidades y moldear la percepción pública diariamente. La pasividad actual del bloque opositor dinamita su propia credibilidad, pues ante un electorado sobre informado, el silencio no se interpreta como prudencia, sino como cobardía o complicidad.

Para construir una propuesta verdaderamente competitiva frente al aparato estatal, el PRI y el PAN deben comprender que ya no basta con apelar al voto de castigo o a la nostalgia del pasado. Sustentar una alternativa real exige el lanzamiento inmediato de liderazgos que validen el descontento social mediante datos, fiscalización ciudadana y un proyecto de gobierno moderno.

La fuerza del oficialismo en Colima radica en su capacidad de control de agenda; por lo tanto, la única forma de romper ese monopolio es confrontando la narrativa gubernamental con actores políticos que no tengan miedo de utilizar las plataformas digitales y los debates públicos para evidenciar los fracasos de la gestión actual. Si la oposición no dota de argumentos y esperanza a sus simpatizantes ahora, la elección del 2027 estará resuelta antes de que inicien las campañas oficiales.

Por ende, la urgencia de definir candidaturas sólidas responde a la necesidad de crear “capital de resistencia”. Frente a un erario público volcado a favor del partido en el poder, la oposición solo puede competir si maximiza su recurso más valioso: el tiempo de posicionamiento. Cada día que pasa sin un candidato oficial del bloque opositor es un día en que los aspirantes de Morena recorren el estado de manera impune y sin réplica.

Para reflexionar. El PRI y el PAN necesitan urgentemente un estandarte que unifique las estructuras locales, que devuelva la confianza a los sectores económicos y sociales agraviados, y que demuestre que hay vida política más allá del oficialismo. La ventana de oportunidad se está cerrando, y la historia no perdonará a los dirigentes que, por cuidar sus cotos de poder domésticos, terminen entregando el estado nuevamente.

El dilema final de la oposición. Al PRI y al PAN se les agotaron los tiempos; no pueden seguir navegando a la deriva de la forma en que lo hacen. Deben definir cuanto antes quién será el ungido, y la baraja de opciones reales no llena ni los dedos de una mano. La primera opción es convencer a Esther Gutiérrez Andrade, alcaldesa de Villa de Álvarez, quien cuenta con las mayores probabilidades de éxito. La segunda es Mely Romero Celis, quien posee la disposición de abanderar la causa, aun en escenarios adversos. Finalmente, hay un perfil que se mantiene callado y no ha dado el “sí”; pero es momento de que lo haga, o de lo contrario, será demasiado tarde, sí, hablamos de Virgilio Mendoza Amezcua.

Por último, está el alcalde de Colima, Riult Rivera, una opción con la que el bloque opositor solo irá a perder el tiempo. A estas alturas ante el desempeño del Presidente Municipal de Colima, Julia Jiménez, dirigente de Acción Nacional en Colima puede ganarle las encuestas a Riult. 

Indudablemente el tiempo apremia, a pesar de que falte cerca de un año para el proceso electoral. Pero ese tiempo Morena lo está ejecutando de forma milimétrica a favor de sus candidatos y funcionarios, quienes próximamente pedirán licencia para ir a la contienda. Entre más se tarden en decidir el PRI y el PAN, la sombra del fracaso alcanzará incluso a sus propios líderes. Para aspirar a un contrapeso real, deben definir una postura fuerte y segura, y para tal fin solo existen dos cartas viables: el personaje que aún no ha dado el “sí” y Esther Gutiérrez.

Para despedirme: es cierto que no hay nada escrito en piedra, pero lo que se siembre hoy será fundamental para el 2027. Los tiempos apremian cuando no se cuenta con el capital político ni con un erario público de la magnitud del que goza Morena. Así que ya es momento de que la oposición defina sus propuestas, porque, muy pronto, Morena y sus aliados darán a conocer las suyas a nivel local. Nos vemos en otra entrega.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.