70 patrullas para Colima

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Sociedad de la Información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

El deterioro de los puentes, parques y jardines de la capital del estado no es un fenómeno reciente; es un lastre que se ha venido arrastrando a través de varios cabildos. Podría decirse que el declive comenzó tras el último periodo de Leoncio Morán Sánchez como alcalde (2018-2021).

Aquello que “Locho” dejó pendiente comenzó a hacerse evidente durante la administración de Margarita Moreno (2021-2024), quien, en honor a la verdad, atendió la situación de manera parcial. Si bien algunas fuentes volvieron a funcionar, al finalizar su trienio el descuido en el mantenimiento de estos espacios de esparcimiento era innegable: maleza crecida, falta de pintura, juegos infantiles rotos y, sobre todo, una alarmante carencia de luminarias.

Durante su gestión, Moreno contrató personal para resguardar los jardines del centro y del Parque Hidalgo, priorizando la zona norte. Por su parte, el actual alcalde, Riult Rivera, inició su mandato con un ímpetu que la propia Margarita Moreno calificaría irónicamente: «así llegamos todos, pero la realidad termina por superarnos». Y, en efecto, Rivera Gutiérrez no tardó en incumplir sus promesas de campaña.

Resulta lamentable que la administración municipal, contando con el presupuesto necesario para dignificar las áreas de convivencia —e incluso habiéndolo prometido en su discurso inaugural en el Teatro Hidalgo—, haya desperdiciado esos recursos en el pago de páginas web para ensalzar la figura del candidato a gobernador, o en el engrosamiento de una nómina plagada de amigos y personajes de dudosa reputación. El tiempo se agotó y las consecuencias son visibles: en jardines como “Las Huertas del Cura”, donde antes niños y jóvenes hacían deporte hasta las diez de la noche, hoy impera la soledad debido a la falta de seguridad.

El caso más crítico es el de San Francisco, un área con una carga histórica y tradicional, además de contar con de las más fuentes más hermosas de la entidad. La falta de alumbrado en este espacio provocó que cientos de familias abandonaran este pulmón recreativo, convirtiéndolo ahora en epicentro de ejecuciones, incluso a plena luz del día y en horarios de salida escolar.

Es tal el abandono y el clamor ciudadano sobre la atención de algunos espacios que, hace apenas unos días, la mandataria estatal se comprometió a limpiar y pintar algunos puentes municipales en la zona norte. Ojalá que a la gobernadora Indira Vizcaíno no se le ocurra solicitar permiso al Cabildo para iluminar y remozar los jardines y parques, porque eso evidenciaría —aún más— la inoperancia del actual alcalde de Colima.

Colima agoniza no solo de noche, sino también de día. Se dice que nos hemos acostumbrado a las ejecuciones y desapariciones, pero no es así. La población guarda prudencia; sin embargo, de persistir la inseguridad, la gente dejará de habitar las calles, limitándose únicamente a las salidas indispensables para el trabajo o el abastecimiento.

Desde las administraciones de Silverio Cavazos (+), Mario Anguiano y José Ignacio Peralta Sánchez, hemos visto desfilar a múltiples figuras encargadas de la seguridad. Desde los tiempos de Fernando Moreno Peña, las decisiones en esta materia se toman desde el centro del país. No obstante, lo que el colimense recuerda es a aquel mando que la Federación envió al estado en una época de relativa paz: Sam López. Si bien no erradicó la inseguridad, su mano firme infundía respeto, e incluso los delincuentes locales temían escuchar su nombre.

Hoy, la estrategia está totalmente en manos de la Federación. Los gobernadores mencionados, incluyendo a la actual mandataria, han intentado profesionalizar a los cuerpos estatales y dotarlos de equipo, patrullas y mejores salarios. Pero la realidad es persistente: elementos estatales y municipales siguen siendo cooptados por el crimen organizado, lo que genera una profunda desconfianza ciudadana.

En años recientes, los anuncios de refuerzos y nuevo equipo han sido constantes. Sin embargo, parece que cuanto más se presume la llegada de recursos, más se apresura el crimen organizado a demostrar su poder con nuevas ejecuciones. Así sucedió tras el anuncio del 16 de abril sobre las 70 nuevas patrullas: los delitos no han cesado y la violencia ya alcanza el primer cuadro de la ciudad.

Es momento de reflexionar. Estamos ante una estrategia fallida que las autoridades se niegan a reconocer. La criminalidad no se reduce simplemente con más patrullas, armas o cambios constantes en la Secretaría de Seguridad. La Federación posee los elementos necesarios para frenar esta situación, ya sea mediante la fuerza, el acuerdo o la negociación.

Ojalá no lleguemos al extremo de Sinaloa donde, según señala el columnista Oswaldo Villaseñor, la pacificación no la logra el Estado ni sus corporaciones, sino los propios delincuentes que, cansados de gastar sus ganancias en protección y armas, deciden pactar entre ellos.

Por otro lado, el embajador de Estados Unidos en México ya lo había advertido en su reciente visita: próximamente se revelará información sobre políticos mexicanos vinculados al narcotráfico. Que el Gobierno mexicano apele a la diplomacia es una postura esperada, y aunque la Presidenta señale que el tema es político, no hay que ignorar que esta información tiene el potencial de desestabilizar a más de un partido. El tiempo dictará la sentencia.

Lo dicho por el embajador no es un secreto, sino una realidad que los mexicanos conocemos y que incluso la narrativa oficial de la “4T” ha expuesto en sus series, señalando vínculos desde administraciones pasadas. Es un tema que la Presidencia debe manejar con extrema cautela, mientras que a la crítica le corresponde esperar sin avivar innecesariamente el fuego.

Para despedirme, hago una invitación cordial —especialmente a los colegas comunicadores— a la entrega de diplomas que realizará el Club Primeras Planas y el Ayuntamiento de Villa de Álvarez el próximo sábado 2 de mayo a las 12:00 horas, en el Salón Presidente de la Casa de la Cultura municipal. Es de reconocer que Esther Gutiérrez acierta nuevamente al valorar a los medios de comunicación y a quienes dan vida a la información.

Nos vemos en la próxima entrega.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.