EL ASISTENCIALISMO DEL VERDURAZO, UNA SIMULACIÓN DE AYUDA POLÍTICA

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Por: Jaime E. Medina

El tiangazo político que se presenta por las calles de los distintos barrios y colonias, en donde actores políticos son los que lo llevan a cabo ofreciendo distintos tipos de verduras, mariscos, despensas o material de construcción, ya sea a buen precio o regalado, es una práctica de clientelismo y una estrategia para ganarse a la gente y poder nutrir su imagen de una forma más “humanitaria.”  Además, son las ofertas de convencimiento que simulan el interés de ayudar en la canasta básica de miles de familia en todo el país, ¿y por qué me refiero a “simular” ?, la explicación es fácil, ya que la ayuda solamente es efímera y de muy poca solución en la problemática del alza de precios de muchos productos de primera necesidad.  De acuerdos al estudio realizado sobre las Líneas de Pobreza por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación de productos de la canasta básica en 2026 fue de 3.8 %, comparado con el del 2025 que es de 3.6%, en pocas palabras, este año tiende a costar más los productos alimentarios diarios en cada una de las familias mexicanas. 

El problema no es dar, la solidaridad y el apoyo es muy importante ante situaciones de necesidad, pero, siendo servidor público en donde eres un representante social, lo más correcto es que busques soluciones estables, en este caso alimentarias, en donde se beneficie totalmente a la sociedad y con una ayuda permanente dentro de los productos básicos de consumo como son las carnes, verduras, frutas, mariscos, lácteos, entre otros. Sabemos bien, que la existencia de programas que van dirigido a la solución de problemática alimentaria, no ha tenido éxito en la estabilidad de los precios de los alimentos.  

Nada más en Colima, según datos del INEGI, más de 101 mil personas se encuentran en pobreza moderada en Colima, y mas de 6 mil, en pobreza extrema; Significado de un gran problema en cuestiones de obtención de víveres para su sustento.  

¿y por qué hablar de pobreza? Pues bueno, porque la práctica de asistencialismo o clientelismo que llevan a cabo algunos representantes populares, se dirige especialmente a ese sector de la población y donde esta práctica a prevalecido por mucho tiempo sin aportar algún incremento de beneficio, sino que se a formado un costumbrismo de “aparentar” ayuda benéfica en los bolsillos de los ciudadanos. 

¿Con cuánto se convencen nuestros ojos?  Con un kilo o dos, de alguna legumbre, verdura o fruta u otra cosa. No digo que comprar sea malo, no, no es eso, sino darnos cuenta que en cuestiones de necesidades básicas se debe de exigir más y no caer en el acto tan simple y ostero de ayudar de una forma de dar o regalar, porque eso no significa que estén haciendo su trabajo, su trabajo es conseguir las condiciones idóneas en cada de los puntos indispensables de servicios y accesos a un buen estilo de vida durante un buen tiempo. Desafortunadamente, todavía hay un número en la ciudadanía que consideran estos actos indispensables y una respuesta favorables por parte de los distintos políticos, presidentes, regidores o gobernadores.        

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.