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Inglaterra. – Una exenfermera oncológica que se convirtió en sacerdotisa a los 40 años fue investida el miércoles como arzobispa de Canterbury, al celebrar públicamente su elección como la primera mujer en liderar la Iglesia de Inglaterra.
Sarah Mullally, de 63 años, se convirtió formalmente en arzobispa de Canterbury en enero, aunque el acto del miércoles marca el inicio de su ministerio público como jefa de la Iglesia de Inglaterra y como líder espiritual de la Comunión Anglicana mundial. La comunión es una asociación de iglesias independientes, de la que forma parte la Iglesia Episcopal en Estados Unidos, que en conjunto suman más de 100 millones de miembros.
Sarah Mullally, de 63 años, se convirtió formalmente en arzobispa de Canterbury en enero, aunque el acto del miércoles marca el inicio de su ministerio público como jefa de la Iglesia de Inglaterra y como líder espiritual de la Comunión Anglicana mundial. La comunión es una asociación de iglesias independientes, de la que forma parte la Iglesia Episcopal en Estados Unidos, que en conjunto suman más de 100 millones de miembros.
A la ceremonia asistieron el príncipe William, la princesa Catherine, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, y representantes de muchas de las 42 iglesias miembros de la comunión. También acudirán representantes del Vaticano y de la Iglesia Ortodoxa.
Como un guiño al histórico nombramiento de Mullally, el oficio se celebra en la Fiesta de la Anunciación, que conmemora el momento en que María recibió la noticia de que había sido elegida para ser la madre de Jesús. Es un día en el que la iglesia afirma celebrar “a una de las grandes mujeres de la Biblia y reflexiona sobre cómo podemos responder al llamado de Dios”.
La celebración marca un hito importante para la Iglesia de Inglaterra, que remonta sus raíces al año 597, cuando el papa envió a San Agustín a Britania para convertir a la población al cristianismo. Hoy se le reconoce como el primer arzobispo de Canterbury. La Iglesia inglesa se separó de la Iglesia católica romana en la década de 1530, durante el reinado del rey Enrique VIII.
La iglesia ordenó a sus primeras sacerdotisas en 1994 y a su primera obispa en 2015.
Mullally inicia su mandato como arzobispa en un momento difícil para la Iglesia de Inglaterra y la Comunión Anglicana.


