Lo que Colima perdió en el silencio

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Sociedad de la Información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

Lo que no logró la parálisis global de la pandemia, ni las cicatrices de las catástrofes naturales que han marcado nuestra historia en las últimas seis décadas, lo consiguió el miedo. Ayer, el crimen organizado no solo cerró cortinas; fracturó la libertad de los mexicanos. Bajo el peso de una “rumorología” asfixiante que advertía sobre incendios y represalias, el pulso de la ciudad se detuvo. Tras la noticia del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, el eco de la violencia silenció la economía en más de diez estados de la República.

Aquel domingo 22 de febrero de 2026, Colima se convirtió en un escenario de silencios sepulcrales. Pasado el mediodía, las calles, usualmente vibrantes, lucían desiertas. Las redes sociales, esa arma de doble filo, propagaron un terror escenificado y catastrófico. La sorpresa fue un golpe seco: tiendas departamentales y centros comerciales cerraron sus puertas a cal y canto. Al caer la tarde, la incertidumbre se sentó a la mesa de muchas familias: ¿Cómo dar de cenar cuando el miedo ha clausurado hasta el sustento básico?

“En río revuelto, ganancia de pescadores”, reza el dicho; pero en Colima, el río estaba seco y los pescadores, resguardados. Los diálogos se redujeron a una orden tajante: “No salgas”. Mientras los mensajes de amenaza circulaban como pólvora, las avenidas lucían desamparadas, sin rastro de vigilancia policial. Sin embargo, la necesidad tiene cara de hereje. La realidad obligó a los más valientes a salir en busca de provisiones. En medio de la oscuridad, brillaron las pequeñas tiendas de barrio. Esos tenderos que, con las manos temblorosas pero el espíritu firme, mantuvieron sus puertas abiertas.

Al preguntarles por qué desafiaban el silencio, la respuesta fue una bofetada de realidad: “Si no vendo, mis productos se echan a perder; no tengo subsidios y el hambre no conoce de treguas”. A ellos, nuestra gratitud. Mientras las grandes cadenas, que tanto se benefician del consumo local, daban la espalda a la crisis, el pequeño comerciante mostró una empatía que no cabe en un balance corporativo.

Para la reflexión queda una herida abierta: ¿Quién calculará el impacto económico de miles de negocios cerrados en diez estados? Para este lunes, el panorama no es más alentador: escuelas cerradas, bancos inoperantes y una economía que se arrastra bajo la sombra del crimen. Es una verdad amarga que la capacidad de respuesta de estos grupos haya crecido bajo el amparo de políticas de cuestionable eficacia, demostrando un “músculo” que pretende desafiar al Estado Mexicano.

Es triste observar la miopía de nuestra clase política. Mientras el país se estremece, los partidos se enredan en una rapiña de culpas, intentando “llevar agua a su molino” en lugar de cerrar filas. Deberían observar hacia el norte, donde republicanos y demócratas, ante una crisis de seguridad nacional, entienden que el Estado es uno solo. Aquí, mientras la SEDENA confirma la caída de “El Mencho”, la política local se pierde en el ruido.

Reconozco la prudencia de la mandataria estatal Indira Vizcaíno Silva y del Rector de la Universidad de Colima al suspender las clases. “Más vale prevenir que lamentar”, especialmente cuando las células delictivas buscan reacomodarse en el caos. No obstante, una recomendación queda en el aire: las autoridades deberían implementar “carruseles de abastecimiento” protegidos por la ley para llevar leche, huevo y pan a las colonias. Porque, más allá de las estrategias y los operativos, el pueblo tiene una urgencia que no espera: la necesidad de comer.

Para reflexionar. ¿Coincidencia? Nuevamente Estados Unidos da un golpe en esta caso apoyando a la república mexicana en una fecha que provoca dudas. Un 22 de febrero de 2014 aprendieron al capo y Jefe del Triángulo dorado: Joaquín Loera, el famoso Chapo Guzmán. Un 22 de febrero de 2026 se ejecuta una acción contra el jefe y capo de la Célula delictiva Cártel Nueva Generación Jalisco, Nemesio Osegura Cervantes, mejor conocido como el Mencho. No olvidemos que a principios de enero de 1990 el dictador Manuel Noriega en Panamá fue capturado por los Estados Unidos durante una invasión. El 3 de enero de 2026 fue capturado por los Estados Unidos en Venezuela Nicolás Maduro. Fechas son fechas, ahí se las dejó para el análisis.

Para despedirme. Ni el Covid logró en meses hacer que las personas se encerrarán tal como sucedió ayer. Nos vemos en otra entrega. Hasta luego.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.