Cuatro, nueve, nueve

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Sociedad de la información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

En la ciudad de Colima, del 16 al 20 de enero de 2026, se celebró el 1er Encuentro Internacional de Expresión de las Culturas. El motivo central fue conmemorar el 499 Aniversario de la fundación de la Villa de San Sebastián, núcleo que hoy da vida a la capital del estado. Este evento no solo fue un ejercicio de memoria, sino que representó el primer paso estratégico hacia la gran celebración del quinto centenario de este hito histórico.

¿Quiénes asumieron la responsabilidad de organizar? Resulta revelador que, a pesar de que la publicidad oficial exhibía logotipos de diversas instituciones estatales y municipales, el liderazgo recayó exclusivamente en la sociedad civil. Fueron la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos, presidida por el Dr. Noé Guerra Pimentel, y la organización civil encabezada por Roberto Moreno Béjar, quienes llevaron la batuta. En contraste, fue notoria la ausencia de representación efectiva de los tres niveles de gobierno —municipal, estatal y federal—, cuya participación fue más protocolaria que sustantiva.

Es imperativo reconocer la labor de estos organismos ciudadanos. Antes de alcanzar los 500 años de la segunda villa fundada por los españoles en la Nueva España —la primera en el occidente del país—, estas instituciones han tejido redes de hermandad con comunidades y municipios vinculados originalmente a la primigenia Villa de Colimán. Esta labor de diplomacia cultural y rescate identitario ha sido omitida por las instituciones gubernamentales, que parecen haber descuidado su responsabilidad en el fortalecimiento de estos vínculos regionales.

Los claroscuros de la verdad histórica. Persiste una deuda histórica que debió saldarse hace tiempo: determinar con rigor científico la ubicación exacta de la primera fundación de 1523. Hasta hoy, no existen evidencias concluyentes que sitúen este evento en Caxitlán. Diversos historiadores y antropólogos señalan una discrepancia geográfica: las leguas descritas por Hernán Cortés en sus Cartas de Relación al Rey Carlos V no coinciden con la ubicación tradicionalmente aceptada del primer asentamiento.

Esta conmemoración permitió puntualizar la existencia de dos fundaciones: la primera, el 25 de julio de 1523, y la segunda, el 20 de enero de 1527. En este contexto, resulta cuestionable el intento del Cabildo en 2023 por conmemorar una fundación en un sitio erróneo; por fortuna, la inclemencia del tiempo impidió lo que muchos académicos calificaron como una “barbarie histórica”. No obstante, es rescatable que el gremio de historiadores en Colima haya alcanzado, por primera vez, un consenso general sobre la proximidad de la primera villa a la zona de Caxitlán.

Cultura, identidad y espacio público. Si bien los eventos nocturnos en el Jardín Libertad se caracterizaron por su austeridad, el programa integral destacó por su amplitud y profundidad. A través de conferencias y exposiciones, la ciudadanía pudo redescubrir el Colima de antaño. Se confirmó, además, que la fundación de la Villa de San Sebastián de Colima ocurrió en lo que hoy es la Plaza de Armas, tal como sostiene la Dra. Mirtea Acuña. La historiadora precisa que, aunque el nombre de San Sebastián cayó pronto en desuso frente al de Villa de Coliman, su ubicación original es el actual centro histórico y no la colonia que hoy lleva ese nombre, como erróneamente cree parte de la población.

Es momento de reflexionar: los fenómenos históricos no deben ser rehenes de partidos ni ideologías; deben exponerse con objetividad. Resulta loable la labor de Noé Guerra y Roberto Moreno, quienes asumen una tarea que pocos desean enfrentar: gestionar financiamientos y voluntades en tiempos de escasez. Su esfuerzo llena el vacío dejado por la desidia institucional.

Esperamos que, de cara al 2027, las instituciones municipales y estatales asuman su papel. En 1527, la Villa de Colima ejercía jurisdicción sobre vastos territorios que hoy pertenecen a Jalisco, Nayarit, Michoacán y Guerrero. Los 500 años deben ser un símbolo de unidad y orgullo, no de división. Además, es necesario invitarlos a dar lectura a lo citado por el Dr. Jesús Jiménez en redes sociales quien da datos y nombre de historiadores que han escrito sobre la Segunda Fundación de la Villa de Colima, así mismo evidencias de españoles que el devenir hablar de estas tierras.

Para concluir: Lo sagrado y lo profano. En la población de Rancho de Villa terminaron las festividades en honor al Señor de la Expiración. Resulta interesante observar la delimitación de funciones: las procesiones y actos religiosos fueron coordinados estrictamente por la Iglesia, mientras que lo social quedó en manos de la Junta Municipal.

Para despedirme. La razón de lo expuesto en el párrafo de arriba, es lógico: ningún credo puede avalar festejos que inciten a vicios o conductas ajenas a sus valores. Lo religioso busca la elevación del espíritu; lo social, en ocasiones, se desvirtúa hacia el exceso. Por ello, la ausencia de los clérigos en ciertos festejos es una señal clara: donde la ética del evangelio se diluye, la Iglesia retira su aval. Nos vemos en la próxima entrega.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.