BERMAN Y VERASTEGUI

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Por: José Díaz Madrigal

En otros tiempos hubo periodos aquí en México, en que en el marco de los medios de comunicación, había una sistemática censura gubernamental; es decir no había libertad de expresión. Se permitían las noticias que sólo el gobierno quería que salieran a la luz pública.

Aquellas eran noticias de interés general, asuntos económicos, notas policíacas de bajo perfil, problemas de sectores campesinos u obreros; en cuestiones políticas se permitían críticas a algunos alcaldes abusivos o también con menos intensidad a algún gobernador bribón. Lo que si casi nunca se permitían comentarios negativo del presidente de la República.

Por su alta investidura la vida pública o privada de los presidentes, siempre ha despertado interés periodístico. A finales de los sesentas, fue sonado soterradamente entre el pueblo, la relación extramarital del presidente Díaz Ordaz con la cantante Irma Serrano. Con una diferencia de más de 20 años de edad, la Serrano refiere en su autobiografía: “una mujer sabe cuando tiene a un hombre en el puño de su mano” yo tenía a Díaz Ordaz comiendo de la mía.

En cierta ocasión el presidente ofreció una gran fiesta para cientos de invitados, incluyendo a miembros de la prensa, éste festejo fue en la hermosa casona de Los Pinos; pero tuvo la descortesía de no invitarme -relata La Tigresa, su apodo artístico- eso me encabronó y tramé un desquite. Contraté un mariachón de 4 cornetas y llegué con ellos a la residencia oficial. Los vigilantes que me conocían, supusieron que yo estaba en el programa y me abrieron la puerta. Me arranqué con La Martina, luego le seguí con Paloma Querida; al terminar ésta última canción, se levanta el presidente a recibirme. Cuando lo tuve frente a mi, le propiné tremenda cachetada que lo tumbé al piso; todo esto ante la incrédula mirada de sus invitados, incluyendo a los periodistas chismosos. La guardia presidencial al instante cortaron cartucho, pero al escuchar el cerrojo de las armas de inmediato gritó el presidente, alto no me la vayan a matar. Le provoqué desprendimiento de retina. Sin embargo este episodio jamás salió en los medios informativos.

Otro suceso parecido sucedió en el aeropuerto de Guadalajara. Resulta que el presidente Salinas hizo un viaje de trabajo acompañado de su esposa. El presidente atendió los asuntos públicos a los que había ido, mientras su esposa Cecilia Ocelli, que es jalisciense, atendió asuntos privados. Salinas terminó su compromiso y regresó al aeropuerto, pero no llegaba la esposa.

Visiblemente molesto, este presidente que era de mecha corta la esperó un par de horas. Cuando por fin llega la primera dama, éste le reclamó su tardanza. Ella con ironía y en tono de burlón enfado le contesta: ¡uy disculpe usted señor presidente! no lo hubiera dicho porque le acomodó una fuerte bofetada en la cara, delante de todos los medios que cubrían la gira presidencial. Bastó una seña al jefe del Estado Mayor Presidencial y se recogieron las cámaras a los reporteros, con la advertencia de que absolutamente nada de ese hecho bochornoso diera a conocer en los noticieros.

A solicitud de la periodistas Sabina Berman, colaboradora en distintos medios de comunicación, que dicho sea de paso es una simpatizante a ultranza de los gobiernos morenistas; pues invitó a una entrevista para canales de televisión de línea oficialista a Eduardo Verastegui, firme opositor de la 4T

El diálogo se desarrolló sin sobresaltos, Verastegui consistente en su forma de pensar, respondía con seguridad. Cuando la periodista le pregunta su cercanía con Ricardo Salinas el de televisión Azteca -enemigo declarado de Sabina- por el asunto de los pagos al SAT. Verastegui sin rodeos fue bastante claro diciendo: los impuestos son parejos para todos los mexicanos. Desconozco sí tiene adeudos fiscales, pero sí Salinas Pliego debe impuestos, lo correcto es que pague.

La entrevista que duró alrededor de una hora, también se abordaron otras cosas; no obstante lo que debió haber prendido las alarmas en el oficialismo, fue la posición inamovible y verdaderamente contundente de Verastegui cuando la Berman le preguntó del tema del aborto. El entrevistado sin titubear ni un instante, con aplomo contesta: yo estoy en contra del aborto porque significa la muerte de un ser vivo, así sea en la etapa de embrión o de feto. Éstos pequeños individuos -palabra que deriva de individual- un ser diferente a la madre, puesto que viene siendo otra persona y es distinta al individuo que lleva en el vientre. Verastegui puntualizó: el aborto es un crimen, es una aberración, un asesinato de un bebé indefenso.

Fue sin dudar la postura firme y convincente de Verastegui en contra del aborto, lo que no se toleró en los canales oficiales; causando que dicha entrevista no se transmitiera en televisión.

Eso que hicieron es un indicativo, de que este gobierno quiere regresar a los tiempos de censura ya superados que existieron en el pasado. Radicalizándose retrógradamente al terreno de su único punto de vista, el de los morenos, sin tolerar ni permitir voces que tengan opiniones distintas a las de ellos.

La periodistas con ideología diametralmente opuesta a la del entrevistado, protestó con los directivos de los canales en contra de la censura de la que ha sido víctima. Ella la defensora de éste régimen, se está dando cuenta del fanatismo que existe en ese sistema. Ahora que le tocó tragarse una sopa de su propio chocolate, sería demasiado tonta sí es que insiste en apoyar a los morenos.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.