Sociedad de la información
Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez
Hace poco más de tres años, la Terminal de Almacenamiento y Despacho (TAD) de PEMEX en Colima conmemoró su 55 aniversario. Ubicada en la emblemática población de Rancho de Villa, esta infraestructura fue inaugurada el 29 de julio de 1968 por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y el gobernador Pablo Silva García. Su misión era clara: abastecer de combustible a la región y a los estados vecinos de Jalisco y Michoacán. Sin embargo, lo que nació como un símbolo de progreso, hoy se percibe como una amenaza latente.
El peso de la palabra incumplida. La memoria colectiva de Rancho de Villa guarda un compromiso que el tiempo terminó por desdibujar. Adultos mayores y antiguos párrocos de la comunidad relatan que, en sus inicios, los pobladores se opusieron a la instalación de la terminal. Cedieron solo bajo una promesa institucional: la planta operaría por un máximo de 50 años y luego sería reubicada. La lógica dictaba que el crecimiento poblacional y la demanda energética terminarían por asfixiar el entorno.
Hoy, ese plazo ha expirado y la realidad es opuesta. Lejos de planear una mudanza, PEMEX ha adquirido más terrenos colindantes, rodeándolos con bardas de ladrillo que, para los vecinos, resultan irrisorias. “La vigilancia es nula comparada con hace tres o cuatro décadas”, señalan. El acompañamiento militar solo aparece de forma efímera durante el arribo de las pipas de doble remolque; una vez descargado el combustible, la seguridad se retira, dejando a la comunidad en la incertidumbre.
Deterioro y opacidad operativa. La preocupación no es infundada. Los habitantes han sido testigos del deterioro físico de las instalaciones y de la creciente inestabilidad laboral. Desde abril del año pasado, los conductores de pipas han mantenido paros y manifestaciones que se han prolongado hasta este inicio de 2026, evidenciando una crisis interna que impacta directamente en la percepción de seguridad de la zona.
A esto se suman anomalías que rozan lo ilegal en terrenos de jurisdicción federal. Los vecinos denuncian dos situaciones críticas: El lucro con el espacio público: Los martes, el área circundante se utiliza como estacionamiento tarifado sin que se expidan boletos ni comprobantes fiscales. Nadie sabe quién recauda ese dinero ni bajo qué acuerdo con las autoridades, siendo un espacio que pertenece a la Federación.
Uso indebido de predios: En los terrenos bardeados propiedad de PEMEX, se observa el ingreso de ganado, remolques y camiones sin logotipos oficiales. Mientras agentes ajenos a la paraestatal se benefician del uso del suelo, la limpieza y los protocolos de seguridad brillan por su ausencia, aumentando el riesgo de un siniestro por acumulación de maleza o falta de mantenimiento.
El contraste: Manzanillo sí, Rancho de Villa no. Resulta contradictorio el panorama estatal. Mientras que para Rancho de Villa no existen planes de modernización, el Gobierno Federal confirmó que en 2025 inició el proyecto de reubicación de la Terminal Marítima de PEMEX en Manzanillo hacia el puerto de Cuyutlán, con miras a operar en 2028. Esta diferencia de atención deja a los habitantes de Colima capital sintiéndose ciudadanos de segunda, expuestos a una infraestructura obsoleta que ya cumplió su vida útil.
Reflexión final: La seguridad no debe ser negociable. La inquietud en Rancho de Villa es legítima. Las tragedias no avisan; ocurren cuando los estándares de seguridad bajan y la vigilancia se relaja. Es urgente que los gobiernos federal y estatal dejen de ignorar estas voces y ofrezcan una explicación clara sobre el futuro de la TAD y el uso irregular de sus terrenos.
Para despedirme: Precaución en las calles No puedo despedirme sin reiterar una denuncia que hemos sostenido por más de un año: la imprudencia de los conductores de empresas embotelladoras y gaseras en la zona conurbada. Ayer, lamentablemente, un motociclista y un repartidor de gas protagonizaron un incidente vial que pudo evitarse. Urge que las empresas dejen de priorizar la rapidez sobre la vida y capaciten a sus conductores en cultura vial. Nos vemos en la próxima entrega.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

