JANUCÁ

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Por José Díaz Madrigal

Una de las lecturas Bíblicas de más batalla en las misas de difuntos, es el capítulo 12 del libro de Los Macabeos. Este capítulo trata de la colecta que Judas Macabeo realizó entre sus paisanos, para ofrecer un sacrificio por los pecados de los muertos, demostrando una noble intención, de que sean librados de sus pecados; pensando en la resurrección y una magnífica recompensa, lo que enfatiza y subraya la idea de la oración por los difuntos y la vida eterna.

Este pasaje es referido sólo para poner en contexto y para recordar uno de los episodios que más conocemos del libro de Los Macabeos. Sin embargo existen otros menos conocidos por el mundo Cristiano, pero muy observado por el judaísmo. Janucá o fiesta de la Dedicación, que incluso fue celebrado por Nuestro Señor Jesucristo.

El Janucá que entre los hebreos también se le conoce como fiesta de Las Luces, relata la victoria de los judíos sobre los griegos, que eran la potencia dominante en ese tiempo en Medio Oriente. Tras vencer a los helenos, recuperaron el Templo de Jerusalén. Cuando ingresaron a ese lugar Santo, sólo encontraron un poco de aceite de oliva puro, para encender el Menorá de siete brazos por un sólo día. A pesar de esto, encendieron el candelabro y milagrosamente el aceite que debía acabarse en 24 horas, ardió durante 8 días completos. El tiempo necesario para producir nuevo aceite Consagrado.

Esta festividad de la luz milagrosa, se decretó como obligatoria por la asamblea del pueblo, con el deber de ser un mandato para todos los judíos. Estos la empezaron a celebrar un 25 de diciembre. En esta misma fecha los Cristianos celebramos La Navidad: el Nacimiento de Jesús, luz que vino al mundo.

Por las circunstancias de que los judíos utilizan tanto el calendario Hebreo que es lunisolar (basados en el Sol y la luna) como el gregoriano puramente solar. El Janucá de este 2025 se adelantó al 14 de diciembre. Este día se desató una grave tragedia para la comunidad judía de todo el mundo.

Sidney es la ciudad más grande de Australia, reconocida mundialmente por su emblemático edificio de la Opera, que parecen gigantes gajos de naranja entre abiertos y, también por la Playa Bondi que saltó a la fama precisamente el 14 de diciembre pasado, por la matanza de judíos que festejaban Janucá.

Tal como ocurre en muchas partes del mundo, generalmente donde viven los judíos, se tiene la virtud de ser comunidades unidas y muy exitosas; Sidney no es la excepción, con alrededor de 50 mil judíos dentro de una ciudad de 5 millones de habitantes -la ciudad de México mucho más grande, alberga aproximadamente 50 mil judíos también- la mayoría de estos judíos, es gente que ha triunfado en sus respectivas actividades. Muy por encima del resto de la población que no es judía.

¿A qué se debe que los judíos sean tan prósperos? Con apenas 0.03% de la población mundial, han acaparado el 26% de los premios Nobel desde hace más de 100 años que se establecieron. La respuesta está en el tesón de esa raza que, por mucho tiempo cargaron con el estigma de apestados, de marginados del resto de la sociedad donde residían. Esa discriminación, los hizo diferentes; son las personas que más se preparan, que más ingresan a las universidades; emprendedores, innovadores y no le sacan a la chamba.

El NASDAQ en los Estados Unidos, es la bolsa de valores de las empresas de tecnología. El pequeño país de Israel tiene más empresas en esa bolsa, que los más de 40 países que conforman el continente europeo. Resulta obvio que éste diminuto país de poco menos 4 veces el tamaño de Colima y más del 60% de su territorio desértico, causa bastante envidia de sus vecinos, sobretodo de los fanáticos musulmanes palestinos, que viven en la misma región, pero con una abismal diferencia en calidad de vida.

Pues fueron unos de esos fanáticos musulmanes, los terroristas que dispararon indiscriminadamente contra los judíos, que se reunieron en la Playa Bondi de Australia, matando a 15 de ellos e hiriendo a muchos.

El fanatismo es un cáncer, un tumor maligno que mata. El fanático se alimenta de envidia, ignorancia y de intolerancia. Los fanáticos tienen poca o nula capacidad para debatir, comparar ideas, proyectos o respetar puntos de vista diferentes. Los fanáticos son delincuentes en potencia, terroristas a punto de salir del closet y que se deben combatir.

El Janucá tiene mucho significado y es una fiesta judía milenaria que tiene que preservarse. Van las condolencias para los judíos mexicanos, incluyendo a la presidenta.