Adviento: La Espera que Transforma

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Sociedad de la información

Por Luis Alfonso Polanco Terríquez

Estamos viviendo en estos días de diciembre, según lo litúrgico: el Adviento, pero en realidad pocas personas en la población de Colima conocen su significado. Por ello, antes de que finalice este importante tiempo litúrgico, compartimos nuestra reflexión, basándonos en lo que hemos escuchado en misa desde el domingo 30 de noviembre del presente año, junto con la información del Anuario de la Diócesis en el occidente de nuestro país por lo que te compartimos un análisis de la liturgia en el contexto de nuestra sociedad.

El Significado del Adviento. El Adviento (del latín adventus, que significa “llegada”) no es solo la cuenta regresiva hacia la Navidad; es un tiempo sagrado de doble expectativa. Miramos hacia atrás para recordar la humilde venida de Jesús como un niño en Belén, y miramos hacia adelante, con esperanza, a su segunda venida gloriosa al final de los tiempos. Es un período para despertar, para salir de la somnolencia espiritual y preparar activamente el camino para el Señor, no solo en el mundo, sino en nuestro propio corazón.

La corona de Adviento se simboliza tradicionalmente con cuatro velas, cada una representando una semana y un tema central. En la actualidad, son pocas las familias colimenses que conservan esta importante tradición católica. Generalmente se utilizan cuatro velas, aunque hay quienes incluyen una quinta, la Vela de Cristo, que se enciende en Nochebuena. A continuación, exploramos el significado de las cuatro velas principales.

1. La Vela de la Esperanza (Morada). La primera vela nos invita a reavivar la Esperanza. Es la esperanza de Israel en la venida del Mesías y nuestra esperanza en las promesas cumplidas de Dios. Reflexión: La esperanza cristiana no es un deseo ingenuo, sino una certeza basada en la fidelidad de Dios. ¿Qué esperas realmente? No se trata de deseos pasajeros, sino de esa esperanza firme que te ancla en Sus promesas, incluso en medio de la incertidumbre. Pasaje Bíblico: “El Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” — Romanos 15:13.

2. La Vela de la Paz (Morada). La segunda vela nos recuerda la necesidad de la Paz. Jesús es el “Príncipe de Paz” (Isaías 9:6). Esta paz comienza internamente y se extiende a nuestras relaciones. Reflexión: Preparar el camino para Cristo a menudo implica hacer espacio para Su paz que sobrepasa todo entendimiento. ¿Dónde falta paz en tu vida? ¿Hay conflictos internos, ansiedad o resentimiento? Es momento de perdonar y buscar la reconciliación. Pasaje Bíblico: “Os dejo la paz, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.” — Juan 14:27.

3. La Vela del Gozo (Rosa). La tercera vela, encendida en la tercera semana (llamada Gaudete o “Regocijaos”), simboliza el Gozo que surge de saber que la

llegada del Señor está cerca. Es una pausa en la penitencia para anticipar la celebración.Reflexión: El gozo de Adviento no depende de las circunstancias, sino de la inminencia de la salvación. ¿Puedes encontrar motivos para el gozo en la simple certeza de la presencia de Dios en tu vida? Este gozo debe ser evidente para quienes te rodean. Pasaje Bíblico: “Alegraos siempre en el Señor. Otra vez os digo: ¡Alegraos!” — Filipenses 4:4.

4. La Vela del Amor (Morada). La cuarta vela representa el Amor de Dios manifestado en el envío de Su Hijo. El nacimiento de Jesús es el acto supremo de amor de Dios por la humanidad. Reflexión: El Adviento es un llamado a la acción. ¿Cómo puedes reflejar el amor incondicional que recibimos en Belén? Es tiempo de amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a ti mismo, poniendo el servicio y la generosidad por encima del consumo navideño. Pasaje Bíblico: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito.” — Juan 3:16

Reflexión Final y Oración. El Adviento es la disciplina de la espera vigilante. Es dejar de correr sin rumbo para sentarse en la quietud y escuchar. Mientras la luz de las velas aumenta, también debe aumentar la luz de Cristo en nuestras vidas. Al prepararnos para conmemorar Su primera llegada en la humildad de un pesebre, abramos nuestro corazón para que Él encuentre en nosotros un lugar acogedor y listo cuando venga de nuevo.

La Quinta Vela (Vela de Cristo). Como mencionamos, en muchas iglesias se añade una quinta vela, generalmente de color blanco y ubicada en el centro. Esta vela se llama la Vela de Cristo y se enciende en Nochebuena o el Día de Navidad. Su significado principal es la llegada de Jesús, la Luz del mundo, que ha nacido, y representa la pureza, la presencia de Cristo y el fin de la espera.

Para despedirme. Te compartimos una oración que se realiza los domingos de adviento según más de una página web. Oremos: Señor Jesús, Príncipe de Paz y Luz del mundo, en este tiempo de Adviento, te pedimos que prepares nuestros corazones. Enciende en nosotros la llama de la esperanza, la certeza de Tu paz, el desbordamiento de Tu gozo y la profundidad de Tu amor. Que nuestra espera no sea pasiva, sino una vigilia activa de oración, servicio y arrepentimiento. Ven, Señor Jesús, ven a nacer de nuevo en nosotros. Amén.