Por: Jaime E. Medina
Cortes de ceja y labio, raspones, fractura de nariz, costilla y mandíbula, esguinces, lesiones oculares y de oído, e incluso, lesiones cerebrales que repercuten en pérdida de memoria y problemáticas de movimiento físico, hemorragias, problemas emocionales, depresión, inseguridad personal por los hechos vividos; así también, causa de muerte por los distintos golpes recibidos.
El panorama a lo que se describe, puede ser los resultados de un encuentro deportivo de boxeo, en donde dos contrincantes combaten con furia y rabia para demostrar quién es el más fuerte, dando golpes contundentes para derrocar a su rival. Pero ahora, viéndole en otro panorama, también es una realidad que afuera o dentro de los centros escolares se han presentado estos actos entre estudiantes, teniendo los mismos resultados de daños físicos, avivando un clima de violencia, y alejando el objetivo que tiene toda institución educativa, que es, enseñar.
El acoso escolar, mejor conocido como bullying, ha existido por mucho tiempo dentro y fuera de la escuela, convirtiéndose en un fenómeno que hoy en día, ha recobrado alerta por el alto índice de casos que se han presentado en nuestros tiempos, transformando los contextos de la escuela en campos de batalla, donde la superioridad, el abuso, el señalamiento y el vandalismo, son agentes que convierten en entornos inseguros, donde el único reglamento a aplicar es el de los puños, por los acosadores.

El cuerpo del acoso escolar está constituido de muchas maneras, desde la agresión física, emocional, verbal, sexual o el ciberbullying; ocasionando grandes repercusiones en las personas afectadas.
En un contexto más etimológico, la palabra bullying, significa, “intimidación”, “acoso” en el circulo escolar, eh ahí su traducción al inglés, más que sus raíces provienen de Noruega, ya que el psicólogo noruego, Dan Olweus, realizó unos estudios en la época de los 70´s donde se había presentado el suicidio de varios estudiantes, encontrándose estas personas habían sido víctimas de acoso en sus lugares de estudio. Y es en ese momento, que decidió utilizar el tipo de agresión que ejerce un toro sobre sus víctimas, sobre pasando o invistiendo con violencia. Por lo cual, decidió poner Bull (toro en español) y su composición Bullying al acto de sobrepasar, agredir y atacar a otra persona.
La aparición de la terminología y el estudio del caso en México, fue en la época de los 90´s, en donde gracias a un estudio realizado por la SEP (Secretaría de Educación Pública) y la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) es cuando se empezó a considerar el seguimiento y análisis de los caos de violencia presentado en las escuelas.

Ahora sí, apegándonos a la realidad, seis de cada 10 niños y jóvenes sufren acoso o violencia en su plantel académico, ya sea dentro y fuera del mismo, generando así, unos 200 mil fallecimientos por violencia o inducción al suicidio. Desafortunadamente, desde el 2021 hacia la fecha, los casos de acoso escolar siguen aumentando drásticamente con un 205%. Pues no es para menos, nuestro país, México, se encuentra en el segundo lugar con mas casos o contextos de violencia dentro de sus escuelas, por abajo del primer lugar que es España, esto fue el resultado de un estudio realizado por una asociación española, llamada, Bullying Sin Frontera.
De hecho, en la Ley de Seguridad Integral Escolar para el Estado de Colima, menciona que en nuestro país se encuentra en primer lugar de violencia escolar en el nivel de secundaria, basándose en datos de la UNICEF, y recalcando que en México el 65 % de los niños y niñas sufren alguna situación de acoso.
Muchos pueden ser los motivos o culpables para que esta situación crezca a grandes dimensiones, ya que esta problemática no respeta edad, situación económica, contexto, religión o ideología, escuela pública o privada, todos los estudiantes están a expensas de ser agredidos, pero lo que si estoy seguro, es que detrás de cada uno de los acosadores hay una familia disfuncional, familias deficientes de valores, padres con falta de atención a sus hijos, tener madrasta o padrastro que no impacte en él, y todo esto llevándolo a la perdida de un valor muy importante dentro de la vida humana, que es, la empatía.
La escuela en donde prevalezcan ambientes de violencia se convierte en un mundo de supervivencia, en donde lo único que se busca es no ser amenazado o agredido, convirtiéndose en el factor principal al estar dentro de la institución, en donde la educación, la enseñanza y la escuela segura queda en el abandono y en el olvido.
¿Qué se ocupa? Obviamente la participación y creación de programas de concientización por parte de las autoridades, un mejor acercamiento de la escuela hacia los padres y viceversa, castigos severos hacia el agresor o agresores cuando se haya presentado una situación donde el agredido haya corrido peligro por los golpes recibidos o amenazas. Y podemos seguir agregando mas y mas estrategias y recursos para poder exterminar este mal, pero la verdad, la respuesta está, en la familia, en la comunicación, en el acercamiento, en el consejo, en el seguimiento académico de cada uno de nuestros hijos, en infringirle buenos valores y seguridad hacia nosotros que nos puedan contar todo lo sucedido durante su jornada académica. En fin, la educación empieza en casa y es el antídoto de todos los males. No permitamos que nuestros hijos se han parte de las victimas de la Escuela del Ring.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

