VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
Aunque pueda parecer una exageración la presidente claudia con Morena y su 4T, tienen al país en una muy peligrosa ebullición con una mal simulada crisis política interna que ya trasciende a lo público por los conflictos entre los poderes del estado, particularmente el ejecutivo y el legislativo, pero también por los imparables escándalos de corrupción, la “renuncia” del Fiscal General de la República, la presencia de algunos funcionarios incómodos, la creciente incapacidad de la presidente para imponer su autoridad frente a los corruptos que pululan impunes y que le están generando, no solo una desconfianza masiva, sino por una inconformidad creciente por actos de represión, la tolerancia y complicidad con corruptos y criminales, que además se reflejan en nulo crecimiento económico, violencia, inseguridad y el desmantelamiento institucional, entre muchos otros problemas.
La inconformidad y las protestas de diversos sectores sociales, ya es más que evidente expresada en los bloqueos carreteros que cumplen ya cinco días, sin que haya una propuesta de solución real a las demandas de los productores y transportistas. A estas protestas ya se anuncia la suma de otros grupos como los controladores aéreos, los cañeros, los ex jueces y trabajadores del poder judicial a quienes no les han pagado lo que legítimamente les corresponde luego de que se acabaron los fondos de los fideicomisos. Por si fuera poco, crece la convocatoria para una gran marcha nacional de los jóvenes de la generación Z a realizarse el 14 de diciembre próximo.
Estamos no solo en medio de una crisis política que alguien, a través de algunos, está promoviendo en contra de la presidente Claudia, sino que también se siguen generando condiciones para una crisis social, sobre todo porque al prolongarse los bloqueos y las movilizaciones, así como los actos de represión como el que aplicó el gobierno de Campeñe en contra de campesinos, se atiza el fuego, se genera más deterioro económico, crecen las tensiones sociales por la inconformidad de quienes se ven afectados con los bloqueos y con ello aumenta la sensación de que este gobierno es más autoritario, injusto e indolente ante la problemática que afecta a la mayoría de la sociedad, como es el caso de la inseguridad, las deficiencias del sector salud y la amenaza de crisis económica, pues ante tantos acontecimientos, pasa desapercibido el hecho de que México también está al borde de una recesión económica.
Es un hecho, aunque los de Morena y la presidente insistan en negarlo, que el malestar social está aumentando las presiones sobre el gobierno y, lo más grave aún, es que la inestabilidad política por las broncas internas entre la presidente y el grupo que encabezan los hijos de AMLO con Adán Augusto, Monreal y hasta Noroña, impiden que pueda haber una respuesta satisfactoria a las demandas de los inconformes, a lo que se agrega el hecho de que el gobierno ya se acabó los recursos financieros. Todo esto crea un círculo de retroalimentación que sigue escalando.
Y es que, con todo lo que ha venido ocurriendo en gran parte del país, con las movilizaciones convocadas por el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), Asociación Nacional de Transportistas de Carga (ANTAC) y otros grupos del agro que exigen mejores precios para sus productos, demandan seguridad y poner fin a las extorsiones, así como también exigen parar reformas como la propuesta de reforma a la ley del agua, demuestra que el gobierno no ha sabido escuchar, no muestra voluntad política ni capacidad para la negociación. Su cerrazón les saldrá muy cara y la sociedad ya piensa cobrárselas en las urnas.
Para colmo y como consecuencia de esa crisis política que enfrenta la presidente, se da la muy sospechosa renuncia del Fiscal General de la República Alejandro Gertz Manero, lo que confirma que el gobierno federal y algunos gobiernos estatales están bajo presión no solo por su ineficacia, sino porque ponen en evidencia la crisis de legitimidad e inestabilidad política, consecuencia de la forma espuria como arribaron al poder haciéndose de una mayoría calificada en el Congreso de la Unión, así que, si no se atienden las causas profundas — como falta de apoyos al campo, seguridad, un sistema judicial confiable, desequilibrios económicos — las protestas podrían escalar, y el descontento social puede volverse recurrente.
Ahora podrá argumentarse que una transición en la Fiscalía podría abrir oportunidades de reforma, pero lo que está claro es que también hay riesgos si el cambio no convence o no restaura la confianza ciudadana, sobre todo por los antecedentes y el contexto en el que se da esta renuncia, ya que no podemos olvidar que la Secretaría de Seguridad y la Fiscalía han asestado fuertes golpes a políticos y empresarios muy cercanos a Obrador, como el socio del certamen Miss Universo, quien resultó ser un verdadero capo que, curiosamente pudo adherirse al beneficio de testigo protegido por la PGR. Veremos si Claudia sale de esta.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

