Por: José Díaz Madrigal
Ya en otras colaboraciones dominicales, se ha dado la reseña de cómo el presidente Lázaro Cárdenas a la hora de escoger candidato para que ocupara su puesto, tuvo fija la mirada en Francisco J. Múgica; miembro de esa administración y que fue quien redactó el manifiesto a la nación, que leyó Cárdenas cuando la expropiación petrolera.
Múgica era el sucesor natural a la presidencia. Un firme izquierdista que le daría continuidad a la obra cardenista, sin embargo don Francisco era por mucho más radical que el propio Cárdenas. Expertos en esos temas veían a don Pancho como un peligro para México, por el caso de que quisiera convertir a nuestro país en una sucursal de Rusia. Ésto alertó a los gringos y Cárdenas que no era nango, tuvo que recular, decantándose por un candidato moderado, apuntado su dedo decididor a Manuel Ávila Camacho.
Una vez en la presidencia, durante la formación de su gobierno, trató de alejarse lo mejor que pudo de elementos izquierdistas. Invitando a personas equilibradas en el espectro político, cuidando que no le alborotaran el avispero Zurdo. Incluso durante las elecciones intermedias convocó para que participaran dentro de su misión partido, PRM antecesor del PRI, a personajes identificados con el pensamiento centro-derecha; como fue el hecho del dinámico Licenciado Herminio Ahumada, que fue asignado como diputado federal por su natal Sonora.
Este valiente abogado llegó al Congreso de la Unión, arropado por el partido oficial. Por su destreza y conocimiento de los quehaceres legislativos, pronto lo hicieron presidente de la Cámara de Diputados. Con éste cargo le tocó presidir La sesión del cuarto informe de gobierno del presidente Ávila Camacho y, poco rato después pronunciar la respuesta a dicho informe. En esa contestación no tuvo empacho en criticar abiertamente el tufo del mundillo izquierdoso, al acusarlos de favorecer la inmoralidad, el radicalismo y la anarquía -el desmadre en todos los aspectos- llegando a utilizar en ese discurso, con el fin de reafirmar sus dichos, una cita Bíblica.
Con esa mínima referencia del Texto Sagrado, bastó para que pareciera que les haya aventado chile piquín del mero bravo a los oídos de los izquierdistas, compañeros de la misma bancada que Ahumada. Nomás esperaron a que se fuera don Manuel del recinto parlamentario, cuando se le dejaron ir como gato al bofe para tragarse al Licenciado Ahumada; despojándolo de inmediato de la presidencia camaral.
Con esa perrada que le hicieron los intolerantes izquierdistas, don Herminio se defendió diciendo: todos los grandes dirigentes y estadistas del mundo, mencionan a Dios en sus discursos públicos sin que exista ningún problema para ellos. Ahí tenemos a quienes están luchando a brazo partido en estos momentos por la libertad de Europa y el resto del mundo en esta guerra mundial -la segunda- Winston Churchill, el rey de Inglaterra o el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt.
Solo ustedes -continuó don Herminio- izquierdistas demagogos, engañadores de la gente, son los que desean que los mexicanos seamos un pueblo sin Fe ni Esperanza. Solo a ustedes izquierdistas agitadores, se les ocurre renegar de Dios en esta tribuna del Congreso.
En este mes de noviembre, hace apenas unos días, en la Cámara de Diputados se suscitó un encontronazo entre legisladores izquierdistas de la actualidad, en contra de un joven legislador que no quiso ocultar su creencia religiosa, en ese lugar ni en ningún otro lado, ni mucho menos en el recinto camaral. Este choque de diputados fue parecido al de hace 81 años, con la diferencia que los de hoy pertenecen a bandos distintos.
Éste vez, un diputado de Movimiento Ciudadano expresó desde la tribuna a unas diputadas del oficialismo, la frase “Dios las bendiga”. Nombre, pues eso fue suficiente para que cuando menos una de ellas, Dolores Padierna, la esposa de Bejarano -el de los fajos de billetes para López Obrador- con cara de fiera herida, casi endemoniada, le hizo fuerte reclamo al diputado de MC, entre otras cosas argumentó que vivimos en un estado laico y no se permiten expresar creencias individuales.
Eso es el pasado señora, le reprochó el diputado. Dios bendiga a México, aunque a usted no le guste. Sí tú no crees, respétame que yo sí creo en Dios.
La libertad de expresión y creencia religiosa está garantizada en el artículo 24 de la Constitución. Éste artículo junto con otros, no limita ninguna creencia religiosa, ni tampoco establece una religión oficial. Nadie en México puede ser objeto de sanción por manifestar su Fe. En un estado laico, la libertad religiosa no se condiciona, ni se silencia. El estado laico es neutral. Esto es distinto al anticlericalismo intolerante de otras épocas, que defiende Padierna.
Señora Padierna, eso que usted argumenta, es un retroceso y es vivir en el pasado tal como le reviró el joven diputado de MC. Lea la Constitución y bájese del pedestal de agitadora que ostenta desde hace mucho tiempo.
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