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Ciudad de México. – Las caídas representan uno de los riesgos para la salud de los adultos mayores en México, no solo por las lesiones que pueden ir de leves a graves, incluyendo la muerte en este grupo poblacional.
Entender por qué estas caídas se vuelven más peligrosas con la edad, así como conocer las complicaciones que pueden derivarse puede ayudar para comenzar a tomar en cuenta algunas medidas preventivas.
¿Por qué las caídas se vuelven más peligrosas con la edad?
Las caídas en adultos mayores representan un problema de salud pública que afecta no solo a la persona que las sufre, sino también a sus familias y al sistema sanitario en general.
Además del daño físico, estas caídas generan un impacto emocional significativo y elevan considerablemente los costos en servicios de salud.
La doctora Ruelas explica que estas caídas pueden desencadenar consecuencias graves a largo plazo, que van desde la necesidad de utilizar silla de ruedas hasta lesiones severas o incluso la muerte.
¿Cuántos adultos mayores mueren tras una caída? Estadísticas en México y el mundo
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas mayores de 60 años sufren el mayor número de caídas mortales en el mundo, siendo esta la segunda causa principal de muerte por lesiones no intencionales a nivel global.
Se estima que cada año mueren alrededor de 684,000 personas en todo el mundo debido a caídas, y más del 80% de estas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios, como México.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México las caídas son una de las principales causas de mortalidad entre adultos mayores, con un número significativo de muertes registradas especialmente en personas mayores de 60 años.
Por ejemplo, los datos más recientes publicados por el INEGI son los del año 2022, cuando se registraron 16,847 defunciones por caídas, representando el 2.1% del total de muertes en ese año.
Factores de riesgo modificables: lo que puedes hacer hoy
La OMS señala que existen múltiples intervenciones eficaces para prevenir las caídas durante toda la vida. Algunas estrategias recomendadas son:
- Ejercicios para mejorar la marcha, el equilibrio y el entrenamiento funcional, incluyendo la práctica regular de taichí, que ha demostrado beneficios en la estabilidad y la coordinación.
- Evaluación del hogar para identificar y modificar aspectos del diseño que puedan representar riesgos, como pisos resbaladizos o iluminación insuficiente.
- Reducción o eliminación del consumo de medicamentos psicotrópicos, que pueden afectar el equilibrio y la alerta mental.
- Intervenciones multifactoriales, que consisten en evaluaciones individuales del riesgo de caídas, seguidas de tratamientos personalizados y derivaciones médicas según los riesgos detectados.
- Suplementación con vitamina D en personas con deficiencia, pues ayuda a mejorar la salud ósea y muscular, reduciendo la probabilidad de caídas y fracturas.
Además, aunque algunas intervenciones no cuentan con estudios científicos extensos por la dificultad para realizarlos, se consideran prácticas prudentes y lógicas, como:
- Restringir el acceso a zonas peligrosas en el hogar o espacios públicos.
- Promover políticas que aseguren superficies blandas y límites de altura en parques infantiles para minimizar riesgos.
- Implementar sistemas de salud y seguridad laboral, con uso obligatorio de arneses y dispositivos anticaídas para trabajos en altura.
- Exigir que las viviendas estén adecuadamente adaptadas y que se cumplan las normas de construcción.
- Mejorar la accesibilidad en espacios públicos, como aceras y vías peatonales.
- Garantizar una proporción adecuada de personal en residencias para adultos mayores, para asegurar atención segura y de calidad.
Prevenir las caídas en adultos mayores no solo es una cuestión de evitar accidentes, sino también de preservar la autonomía, la salud y la dignidad de este sector vulnerable de la población.
A través de intervenciones basadas en evidencia, desde el ejercicio físico hasta la adaptación del entorno, es posible reducir significativamente los riesgos y mejorar la calidad de vida.
La colaboración entre personas mayores, familias, profesionales de la salud y autoridades es clave para construir comunidades más seguras y promover un envejecimiento saludable en México.

