Por José Díaz Madrigal
Hace unos días recibí invitación para asistir a una reunión en el auditorio Horacio Cervantes. Se trató ésta, de una junta informativa encabezada por José Ramón Valdovinos, quien iba de parte del Ayuntamiento de Colima. José Ramón es un funcionario de la actual administración municipal, conocido de muchos años y que cuenta con añeja experiencia en asuntos relacionados con el tráfico y movilidad en la zona conurbada Colima-Villa de Álvarez
El propósito de la plática, era el de comentar las vías alternas que ellos proponen, para aliviar el congestionamiento vehícular que se está generando por la construcción del puente llamado Arco Norte, en el cruce del Tercer Anillo con Venustiano Carranza.
Se plantearon varias rutas alternas alrededor del área de trabajo, entre las que se mencionaron fueron; Av. Constitución, Av. Diamante; también se puso sobre la mesa abrir paso por el camellón central del Tercer Anillo, además de la posibilidad de conectar Av. Diamante de Colima con la Av. Ankara de Villa de Álvarez.
Uno de los datos que llamó la atención, fue cuando el experimentado ponente explicaba que, el actual semáforo del Tercer Anillo y V. Carranza funciona como una especie de amortiguador, para disminuir el flujo automovilístico al siguiente semáforo que se ubica hacia el poniente del mismo Tercer Anillo, pero ahora en el cruce de Av. Ayuntamiento de Villa de Álvarez. Pues resulta que esa contención de un par de minutos, sirve para que no se haga tan larga la fila de espera en Av. Ayuntamiento mientras se pone la luz verde.
Cuando José Ramón soltó esa referencia, con el vecino de asiento comentamos que cuando el puente estuviera listo, ya sin semáforo de amortiguamiento, las filas que se van hacer para poder pasar el semáforo de la Av. Ayuntamiento, posiblemente estarán tan largas que lleguen a la altura de Plaza Sendera. Así que el problema de vialidad se trasladará al crucero del Tercer Anillo y Av. Ayuntamiento.
En este punto surgió la opinión de que el segundo puente autorizado, llamado Arco Sur, que va a cruzar el libramiento del Rancho de Villa con las vías del tren, mejor debería hacerse en Tercer Anillo y Av. Ayuntamiento, puesto que éste crucero tiene por mucho mayor carga vehícular que el Arco Sur.
FERROMEX es la empresa dueña de la concesión del ferrocarril que atraviesa el Estado de Colima. Desde que se adjudicó dicha vía, los habitantes del estado en la práctica no tenemos ningún beneficio, en cambio abundantes molestias; su dueño es el segundo hombre más rico de México, propietario también de otro montón de empresas.
Este personaje se llama Germán Larrea, sin duda un tipo hábil para los negocios, tiene miles de trabajadores, paga impuestos. Sin embargo eso no es suficiente, le falta mayor reciprocidad con el pueblo que lo ha hecho inmensamente rico.
En diferentes países se está impulsando la idea que los superricos deben ayudar con las necesidades de sus respectivas naciones. Es decir, ser empresarios socialmente responsables, pero de verdad; no como los insignificantes programas que hace Larrea como para taparle el ojo al macho, con el cacareado Vagón de la Salud o las escuelitas pichurrientas en alguna comunidad. Larrea tiene que comprometerse con infraestructura importante, como sería construir por su cuenta un tercer puente, el Arco Sur. Con éste serían tres puentes casi al mismo tiempo que los otros dos. De ese modo Larrea medio aliviaría las molestias que causan sus trenes.
La ley de Vías Generales de Comunicación en el artículo 42, distingue cierta obligatoriedad respecto a los cruces de esas vías. No se trata de un compromiso absoluto, pero si una responsabilidad de FERROMEX con la ciudadanía, que día a día tiene que padecer los estorbos e inconvenientes que causa el ferrocarril.
En otros tiempos, los gobiernos tenían gran pericia para comprometer al sector privado con el desarrollo, con las llamadas concertacesiones y claro que los empresarios jalaban. Nuestra gobernadora le debería calar a forjar un acuerdo con Larrea. Alguna vez Griselda Álvarez le pidió a ICA, constructora de carreteras, que le ayudara a conseguir cemento para el puente del Rey Colimán allá a principios de los ochentas, por su puesto que jalaron. Así del mismo modo que pruebe con Larrea. Total sí pega bueno, sí no, despegado estaba.
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