Por: Manuel Olvera Sánchez
Durante las últimas cuatro administraciones federales, las mediciones de resultados han adquirido un papel fundamental tanto en el ámbito privado como en el sector gobierno; los indicadores son tan antiguos como la humanidad misma, basta con mencionar como en la edad media los hacendados y los grupos favorecidos deberían de entregar el diezmo al virrey y a la iglesia, por lo tanto, requerían de establecer controles internos con la finalidad de cumplir a cabalidad con los compromisos contraídos.
Con la finalidad de que los indicadores cumplan con su cometido es indispensable que estos sean llevadas a cabo por un tercero, es decir, que sean ajenos a ella, tanto quien preparó la información y el usuario, ya que de esta manera se estará en condiciones de tomar decisiones bajo un criterio de total imparcialidad y tomando como referencia los resultados del trabajo realizado por conocedores de la materia.
Fue en el año del 2004, estando en funciones el presidente Vicente Fox Quesada, cuando incluye en la Ley General de Desarrollo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) a través del cual se buscaba normar y evaluar las políticas y programas de desarrollo social, plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo, con lo cual se le otorga personalidad jurídica y patrimonio propio, así como su autonomía técnica y de gestión que le permitieran en su momento cumplir para las tareas que fue creada.
Hoy a dos décadas, el gobierno federal, impulsado por el partido morena ha desaparecido por completo el CONEVAL mediante el cual las funciones y atribuciones que desarrollaba, serán transferidas al Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática (INEGI), cumpliendo esa amenaza en el sentido de eliminar todos aquellos órganos autónomos que de alguna manera les son incómodos.
Vale destacar que el CONEVAL fue una pieza clave al momento de informar sobre las condiciones en las cuales se encontraba la sociedad mexicana, en el aspecto de la pobreza, así como medir a través de indicadores la eficiencia de invertir el dinero en el combate a la pobreza, también, generaba indicadores objetivos, a través de los cuales se buscaba mejorar las políticas públicas, enfocadas aquellos sectores que presentaban mayor vulnerabilidad.
En este aspecto en particular de medir la situación en la cual se encontraba la sociedad de pobreza el CONEVAL se encargaba de establecer criterios y metodologías tanto a nivel nacional como estatal y municipal. Desarrolló indicadores sobre pobreza y género, así como la plataforma para el análisis territorial, lo cual permitía tomar decisiones más certeras con relación al fenómeno de la pobreza.
La filosofía adoptada por el CONEVAL, era la siguiente: “ lo que se mide, se puede mejorar“, sin embargo, hoy que a través de un decreto desaparece, existe la incertidumbre sobre si el INEGI logrará mantener ese estatus de transparencia, estrictos, técnicamente hablando, e independencia, razón por demás, que la oposición ha sido muy incisivo en el sentido de qué trasladar esas funciones a una parte del gobierno perderá esa objetividad y autonomía con respecto a la medición de la pobreza.
Hoy con la desaparición de CONEVAL, no solo no tendremos información dura y certera con relación al estatus que guarda la educación, las políticas sociales, la salud , la pobreza, la seguridad , es decir, todo aquello que sostiene y le da fortaleza al país quedará a escrutinio del gobierno, sin embargo, ese argumento de la austeridad, a través de la cual se justifica de nueva cuenta desaparecer un órgano autónomo que le es incómodo básicamente es mantener en lo oscuro la corrupción, la ineficiencia y la destrucción que están haciendo de las instituciones y del país.
No es posible que el gobierno tome estás determinaciones en el sentido de aventurarse, hacer a un lado que un organismo como el CONEVAL, que era un andamiaje en la medición de la pobreza, hoy se ha eliminado, no existirá evaluación de programas sociales, los indicadores presupuestales y su eficiencia también desaparecen, es decir, caminar, sin asesoramiento, sin recomendación alguna, en pocas palabras, sin quien lo guíe.
Con la desaparición del CONEVAL ya nadie estaremos en condiciones de conocer si el dinero que destina para combatir la pobreza cumple con esa función de satisfacer las necesidades más apremiantes de la sociedad mexicana, si el programa de becas alcanza para la totalidad de quienes la requieren, si en realidad los programas alimentarios funcionan o no funcionan, o si en realidad son solo programas sociales que son utilizados de manera electoreros y sigan mal utilizando los recursos públicos.
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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