ELECCIÓN JUDICIAL

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Por: Manuel Olvera Sánchez

El pasado domingo Mexico vivió una de las multiples ocurrencias como lo es la reforma al poder judicial misma que al anterior gobierno federal estableció como unas de sus estrategias para secuestrarlo y que el actual gobierno llevo a cabo.

Vale, recordar que no obstante, existir infinidad de amenazas, presiones y la fuerza del aparato gubernamental, como lo son la infinidad de programas sociales, que básicamente son programas de gobierno electoreros que no generan crecimiento económico en nuestro país, pese a todo eso la sociedad mexicana y en particular la  duranguense y los veracruzanos parece indicar que han despertado y se han enterado del uso político del que han sido objeto sin importar las consecuencias que esto deriva para un modelo económico de país que va sin rumbo, un proyecto de gobierno que la inercia negativa lo lleva a la deriva, sin embargo, debemos destacar el valor de la sociedad al rechazar ese tipo de políticas clientelares, y lo anterior tiene relación ya que en la elección para el poder judicial solo sufragaron el 13 por ciento de los mexicanos y en Veracruz y Durango el promedio de votación para elegir a alcaldes fue del 40 por ciento.

Morena, en las pasadas elecciones de Durango y Veracruz fue víctima de esa ambición desmedida, que, ni en los mejores tiempos del PRI se habían visto, el partido en el poder se ha desdibujado por completo, perdiendo de vista que las elecciones no se ganan atrás de un escritorio, las elecciones se ganan manteniendo un contacto cercano a la sociedad, apoyada en líderes sociales que sacan adelante los triunfos electorales, sin embargo, a decir de las bases morenistas, muchos de ellos fueron desplazados, improvisando, candidaturas con los resultados que estamos viendo.

Todo parece indicar que la sociedad mexicana y muy en particular la de los estados de Veracruz y Durango conscientes de la importancia de la división de poderes para buscar equilibrios y dar orden en la política interna del pais, han optado por no seguir apoyando al partido morena al buscar ellos un totalitarismo político, al controlar los tres poderes lo cual vendrá a perjudicar en gran medida la gobernabilidad en el país.

Y vale recordar que efectivamente la división de poderes, lo que busca es generar equilibrios entre los tres poderes, con la finalidad de que ninguno de ellos se exceda en sus facultades en perjuicio de la sociedad, sin embargo, mucho se habló por el anterior presidente y la hoy en funciones presidenta, en el sentido de qué era el único poder que no era legitimado por la sociedad mexicana, y que estos representaban a la oligarquía, sin embargo, existen analistas que han llegado al extremo de señalar que organizaciones delictivas influyeron a favor en la elección de algunos de los candidatos que estuvieron participando en este proceso electoral.

Debemos reconocer que si bien es cierto, hace falta mucho por trabajar en el aspecto del combate a la corrupción en el poder judicial, una realidad es que no es a través del voto como se logrará combatirla, se logrará combatirla a través de otros mecanismos e incluso uno de ellos establecer penas o sanciones más severas, a aquellos juzgadores que cometan prácticas de corrupción, en perjuicio de la sociedad.

El someter al voto popular, la elección de los juzgadores y con esto acabar con la corrupción en todo el poder judicial, no es más que una más de las múltiples mentiras que el expresidente Andrés Manuel López Obrador un día así, y el otro también lo decía en su tradicional mañanera, lo que sí es cierto es que esta elección en la cual se eligió desde integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación hasta jueces de primera instancia esta elección no pondrá fin a la corrupción como si estuviera activando una varita mágica y que con esta vaya desaparecer, todos estos tipos de prácticas deshonestas que no sólo se llevan a cabo en el poder judicial.

Uno de los fenómenos que se presentó en el pasado proceso electoral, con la finalidad de renovar el poder judicial, fue indudablemente el gran abstensionismo, ya que de cada 10 mexicanos en posibilidad de votar sólo acudió uno a las urnas, y lo anterior para nadie es desconocido que obedeció a que prácticamente la elección en el poder judicial ya estaba definida al grado de caer en acciones tan burdas como la de elaborar acordeones a través de los cuales se le decía a la sociedad mexicana por quien deberían de votar, lo anterior, no es más que el reflejo de las grandes ambiciones de poder del gobernante en turno, con la finalidad de cobrar factura a unos integrantes del poder judicial que lo único que hicieron es cumplir con su tarea, como lo es la de hacer valer los dictados plasmados en nuestra Constitución Política Mexicana.

Claro que el gran riesgo que se corre en este proceso electoral judicial pasado es en el sentido de la escasa experiencia, capacidad técnica y profesional de quienes aparecieron en la boleta que hoy resultaron electos, ya que bastaba con sólo tener un título en derecho, calificaciones en una escala mediana, así como cartas de recomendación, sin embargo, en ninguna apartado se habla sobre indicadores a través de los cuales se pudiera medir la integridad, los conocimientos y en su caso, la eficiencia de los participantes  hoy electos como miembros del poder judicial.

La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.

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*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.