Bienvenido Mr. Boina Verde

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Por José Díaz Madrigal

En una de estas columnas dominicales, pero del 2022 “Campaña Contra la Delincuencia”. Se informaba de la visita a Colima y del ofrecimiento que hizo el entonces embajador de los Estados Unidos, Ken Salazar a la gobernadora Indira Vizcaíno, que llevaba unos meses en el cargo.

La propuesta que Salazar le planteó a la ejecutiva estatal, fue en el sentido de hacer trabajos coordinandos entre el gobierno local y el norteamericano; con el propósito de que Colima saliera de la crisis de inseguridad, y la oleada de violencia criminal que no se le ve final a pesar de la llegada de cientos de soldados.

Aquella vez a la gobernadora se le vió el gusto en la cara por tal ofrecimiento y dijo: la colaboración no sólo es necesaria sino bienvenida. Por eso agradezco al embajador Ken Salazar su visita a Colima y tenemos la disposición de este gobierno estatal, para poder avanzar en que Colima esté cada vez mejor.

Sin embargo el tiempo pasó y la inseguridad se agravó todavía más. ¿Por qué no se llevó a cabo esa magnífica idea del embajador que viste sombrero texano? La respuesta es sencilla, no quiso la ayuda el muy miserable que habitaba Palacio Nacional.

No la quiso teniéndola a la mano, no la aceptó porque en el fondo lo que deseaba era perjudicar a Colima y a México entero. No la aceptó porque era una iniciativa buena. No la dejó caminar porque su terquedad y obstinación detrás de su fachada de hombre bonachón, aparecía y al quitarse la máscara, salía a flote su verdadera esencia. . . La perversidad. No la aprobó por pura maldad, igual como dice un pasaje Bíblico: la maldad sale de los malos. 1Sam24-14

Cuanto daño por omisión, por abandono y negligencia nos causó a los mexicanos el siniestro macuspano. El mismo Ken Salazar, dejando de lado su parte diplomática comentó: AMLO rechazó la ayuda que le ofrecimos para combatir el crimen organizado.

Le propusimos millones de dólares -continúa Salazar- para que dejara su romántica ocurrencia de abrazos y no balazos, la cual falló totalmente en fortalecer la seguridad, y dejó al pueblo mexicano desprotegido. Aparte de eso, empujó a las corporaciones policíacas a prácticas de corrupción, por no contar con los recursos necesarios para su labor.

Al terminar la administración Biden, también Salazar dejó el encargo de embajador. En días recientes la presidenta Sheimbaum, recibió la carta credencial del nuevo embajador de los Estados Unidos en México. Se trata de un personaje con mucha experiencia en lo que sabe hacer. Es un exboina verde y exagente de la agencia de espionaje CIA, su nombre es Ronald Johnson.

En breve mensaje después del evento en Palacio Nacional, Johnson declaró sus valores personales, mencionó: aprendí la importancia que tiene la familia y el trabajo duro. Aprendí el respeto a Dios y a los demás, y también a trabajar y luchar por la libertad en todo el mundo.

Su último puesto antes de venir a México, fue de embajador en El Salvador; donde enormemente ayudó a Bukele a recuperar la paz, lo apoyó en la lucha contra las pandillas que tenía asolada a esa República; y le ayudó también con medios de inteligencia profesional, para atajar la corrupción interna. Ahora El Salvador es un modelo de país, que recobró la seguridad y el orden.

A tres años de la visita de Ken Salazar a Colima, sigue siendo el estado menos pacífico de México, ya lleva tres años consecutivos en ese pedestal. Sí hubiera permitido el tabasqueño nomás pa’calarle, la ayuda que ofrecía Salazar al pequeño Estado de Colima, que sería como una prueba de laboratorio que se podría replicar a nivel nacional; total no se perdía nada, la seguridad ya estaba echada a perder. En cambio, tal vez sería un referente de operación exitosa en la colaboración de Colima con los norteamericanos. Pero la ceguera y soberbia del Peje no se lo permitió.

Por lo pronto hay una luz en el camino, parece ser que Sheimbaum está dejando a un lado la tolerancia con la criminalidad. Harfuch es la estrella reluciente, a pesar de la resistencia y obstáculos que le ponen desde adentro, desde el mismo gobierno. Johnson y Marco Rubio el secretario de estado, tienen buena opinión de él.

Esperemos que Johnson y Harfuch hagan buena mancuerna y el norteamericano haga gala de su talento, como lo hizo en El Salvador y ayude a México a salir de su máximo problema. . . La inseguridad.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.