*La tipificación del delito de acecho traería consigo la visibilización de violencias que, desafortunadamente, se encuentran normalizadas y que con frecuencia son pasadas por alto.
Alfredo Quiles Cabrera|CN COLIMANOTICIAS
Colima, Col.- La Fracción Parlamentaria del PRI en la Sexagésima Primera Legislatura Local, Hilda Lizette Moreno Ceballos, Betzaida Luz Alondra Pinzón Carreto y Arnoldo Ochoa González, presentaron ante el pleno del Congreso del Estado una iniciativa con proyecto de Decreto, a través de la cual se propone reformar el Código Penal para el Estado de Colima y “tipificar el acecho como una conducta delictiva”, lo que en algunos estados del país se conoce ya como “Ley Valeria”.
En su exposición de motivos, los legisladores priistas por voz de la diputada Hilda Lizette Moreno Ceballos, señalaron que hoy en día sabemos la importancia de trabajar en ejes que atiendan a la prevención de los delitos, más aún en las violencias y desigualdades que afrontan diariamente las mujeres y los grupos vulnerables; por lo que es deber de todas las autoridades, en el ámbito de sus respectivas competencias, abordar las causas estructurales y los factores de riesgo y de protección asociados con la violencia, ya que la prevención es la única manera de poder detenerlas y proteger de forma correcta a las víctimas.
Dijo que la figura del “acecho” es un tipo de violencia que altera de manera relevante la vida cotidiana de las víctimas, imprimiendo en ellas un temor fundado hacia su agresor, y aunque no es exclusiva de perpetrarse en agravio de las mujeres, existe un alto índice que demuestra que el género femenino es el que mayormente lo padece, lo cual evidencia la urgente necesidad de reconocer, y normar, el delito de acecho como un tipo penal autónomo e independiente de otros tipos penales que tienen como factor determinante el uso de la violencia.
Agregó que este tipo de violencia se distingue del acoso sexual, abuso sexual, hostigamiento sexual, lesiones y amenazas, debido a que las conductas no son necesariamente con fines de perpetración sexuales o lesivos, sino más bien tiene como objetivo desestabilizar e influenciar en la voluntad de la víctima, lo que pudiera causar ansiedad, estrés, depresión, repulsión, hipervigilancia y temor.
“Por lo tanto, el acecho consiste en la vigilancia que se tiene de una persona, de comunicaciones persistentes no deseadas, toma de fotografías de la víctima, llamadas incesantes, mensajes, cartas o presentes de forma obsesiva, etcétera, todo sin el consentimiento de la víctima; lo que a menudo causa en ésta el aprisionamiento o un miedo razonable que, incluso, lo lleva a modificar su itinerario de vida, sus hábitos, costumbres, números telefónicos y hasta la utilización de redes sociales”.
Lizzy Moreno señaló que un claro ejemplo de este tipo de violencia lo constituye el caso de Valeria Macías, una maestra de la ciudad de Monterrey, Nuevo León, que durante más de ocho años fue víctima de acecho por parte de un exalumno, quien la acosaba de manera constante y obsesiva.
A pesar de las múltiples denuncias que afirma haber presentado, menciona que las autoridades no actuaron con la diligencia debida, argumentando que el acecho no estaba tipificado como delito, y a pesar de que su agresor fue detenido, poco después fue puesto en libertad, precisamente, por la falta de un marco jurídico que permitiera a las autoridades mantenerlo bajo su custodia; lo que pone en evidencia el fallo sistémico en la protección de las víctimas ante la comisión de este acto tan atroz.
Ante este contexto, “la presente iniciativa tiene como finalidad primordial incluir, tanto en la Ley de la materia, como en el Código Penal para el Estado de Colima, la tipificación del acecho como una conducta delictiva; porque más allá de pretender visibilizar esta problemática, las acciones legislativas que se proponen permitirían una intervención preventiva por parte del Estado, que podría aminorar, inclusive, la incidencia de crímenes de alto impacto, entre los que destacan los delitos de lesiones y feminicidio. Lo anterior, partiendo de la consideración de que el acecho se trata de una manifestación temprana de violencia que, si no se aborda a tiempo, puede detonar consecuencias devastadoras”.
La experiencia de Valeria Macías, y de muchas otras personas que han enfrentado situaciones similares, no solo nos llaman a la reflexión, representan un grito que nos reclama mejorar las condiciones de seguridad, y de establecer mecanismos jurídicos que eliminen ese vacío legal que vulnera el derecho a las víctimas al acceso de la justicia y a una reparación del daño integral. Por ende, esta propuesta legislativa busca brindar una respuesta efectiva, asegurando a las víctimas hombres o mujeres, el acceso a una vida libre de violencia.
La legisladora priista externó el agradecimiento de la Fracción Priista a la Universidad de Colima, a través de su Rector, Christian Jorge Torres Ortíz Zermeño que, en coordinación con la Asociación Colimense de Universitarias (ACU) y el Centro Universitario de Investigaciones Jurídicas de la Universidad de Colima, han colaborado en la promoción de esta iniciativa.
Agregó que “la tipificación del delito de acecho traería consigo la visibilización de violencias que, desafortunadamente, se encuentran normalizadas y que con frecuencia son pasadas por alto. Actualmente, solo cuatro estados de la república mexicana tienen legislado en sus respectivos códigos penales el delito de acecho, siendo estos los estados de Guanajuato, Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León, respectivamente.
“Este análisis comparativo que efectuamos de cada uno de los códigos penales que se han citado, nos permiten, no solo la necesidad de adecuar la redacción de la norma y la clasificación del tipo penal de acecho en nuestra legislación estatal, sino también establecer un parámetro al sancionar la conducta delictiva, previendo con ello el cumplimiento de las recomendaciones internacionales sobre derechos humanos y protección de las víctimas frente a todas las formas de violencia”.

