“NO CORRAS HACIA EL FINAL: EN LOS LIBROS Y EN LA VIDA, LO BELLO ESTÁ EN EL PROCESO”

0
Meditación Literaria
Por: Oliver Reyes Valencia
La magia de releer: cómo los libros evolucionan contigo
Por eso he dicho muchas veces que los libros nos acompañan toda la vida, porque siempre serán interpretados de manera diferente por cada persona. Cada quien tiene su opinión sobre una lectura, e incluso nosotros mismos, como individuos, si leemos un libro en diferentes momentos de la vida, lo entenderemos de otra forma. Nos daremos cuenta de detalles ocultos que antes no habíamos notado.
Si quieres comprender un libro, la mayoría de las veces es necesario detenerte a reflexionar sobre lo que estás leyendo. Incluso puede ser necesario leerlo otra vez para descubrir cosas que no viste antes. Y quizás, cada vez que lo leas de nuevo, aprenderás algo diferente. Puede que, después de un año, ese mismo texto tenga un significado totalmente distinto.
En cualquier momento de la vida —sea feliz o triste, porque ambas emociones existen en este lugar donde vivimos— podemos volver a leer. Cuando estemos sintiendo cualquiera de esas emociones, entenderemos cosas nuevas. Así vamos desarrollando conocimiento. Con el paso del tiempo y la repetición, hasta podremos aprender pasajes de memoria, y los tendremos presentes no solo en la felicidad o la tristeza, sino en todos los sentimientos… y en la vida misma.
Me parece una reflexión interesante: pensar que los libros nos siguen todo el tiempo, mientras hacemos y vivimos todo lo que nos pasa. Los libros siempre han estado ahí, y la interpretación de cada individuo depende de su entendimiento. A uno le dicen una cosa, a nosotros otra, y en el futuro pueden decirnos algo completamente distinto. Como decíamos, lo vuelves a leer y te das cuenta de algo que no habías visto.
Creo que muchas personas han visto una misma película dos veces, y eso se compara con los libros. Cuando vuelves a ver una película, ya sabes lo que va a pasar, sabes el final, y por eso dejas de pensar en él. Muchas veces, los pensamientos que nos inculcan en la sociedad —no hablo de las familias ni de las escuelas— están muy enfocados en el final: muchos piensan en la muerte, muchos piensan en el fin, en llegar a la cima.
Las personas están concentradas en el final. Entonces, cuando comienza una película, están pensando en cómo va a terminar. Pero cuando ya sabes en lo que termina, te concentras en el desarrollo de la historia, en la trama.
Y podemos hacer una comparativa con la vida. Por ejemplo, tú que tienes esa conciencia de saber que la muerte algún día vendrá (recuerdo haberlo escuchado también en una clase): sabemos que la muerte viene. Algunos ni siquiera piensan en ella, pero otros que sí piensan en ella viven asustados. Y hay quienes solo la tienen presente, le tienen respeto.
La lectura, como la vida, no se trata solo de llegar al final, sino de entender, reflexionar y redescubrir en cada momento. Un libro nunca se termina de leer realmente, porque siempre puede enseñarnos algo nuevo.
Esto es una invitación a no obsesionarse con el final (ya sea de un libro, de una película o de la vida misma), sino a disfrutar y aprender del proceso.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.