Por: Manuel Olvera Sánchez
Hablar de la teoría de Keynes aplicada en la economía, básicamente se reduce a señalar que el Estado deberá intervenir con la finalidad de que exista un equilibrio y que de esta manera sea posible revertir los ciclos de crisis económicas que se hayan presentado en cualquier nación.
Keynes señalaba que el Estado deberá estimular la economía a través del gasto público, y que varias de las consecuencias que derivan de este tipo de acciones es combatir el desempleo, ya que combatiendo al desempleo se contribuye de manera significativa en la disminución de la pobreza y la pobreza extrema; otra de las consecuencias es que el rompimiento de matrimonios se ve disminuido y también se evita en muchos casos las agitaciones sociales en las naciones.
Muchos gobernantes, hoy todavía son afectos a la teoría económica de Keynes, sin embargo, se ha comprobado que muchas de las tareas que permiten un crecimiento económico, el Estado debe permanecer ajeno, ya que su espíritu fundamental es la de satisfacer las necesidades básicas como la salud, educación, y la seguridad.
Algunos países, han apostado por implementar programas sociales en algunos casos bien dirigidos, y digo en algunos casos ya que su función básicamente se ha cumplido con la encomienda para la cual han sido creados, sin embargo, hoy vemos cómo en nuestro país dichos programas no han coadyuvado en esa movilidad social que todos esperábamos, es más, fueron totalmente regresivas al beneficiar sin exigir nada a cambio, y muy en particular en el ámbito educativo, ya que con sólo comprobar que se está estudiando serás acreedor a dicho programa, sin al menos exigirles un promedio mínimo que garantice su aprovechamiento académico.
Un país es exitoso cuando cada día sean menos las personas que necesitan el apoyo social, sin embargo, observamos que el gobierno en cada ejercicio fiscal crea programas sociales en los cuales para la sociedad más necesitada sólo representan un paliativo, más nunca será una solución, ya que está demostrado que la pobreza se ataca con salud, seguridad y una excelencia en la educación, ya que de esta manera podrán desempeñar empleos productivos y generar riqueza en el país.
Hemos ido testigos de cómo los padrones de beneficiarios no permiten hacer uso eficiente de los recursos, ya que en algunos casos existen personas las cuales son beneficiadas que prácticamente no existen, o que en el menor de los casos no necesitan el apoyo, lo cual obedece a que no existen reglas de control que faciliten la correcta y eficiente aplicación de los recursos en beneficios de los que realmente los necesitan.
La duda que surge hoy radica básicamente a quien nos va a garantizar que ese dinero se está distribuyendo de manera correcta y aún más complicado el escenario en el sentido de qué impacto tendrá en un futuro todos esos millones de pesos que se entregan a diestra y siniestra a las familias sin que exista una fiscalización real sobre el destino de este recurso, sin embargo, habría que preguntarse si no existiese otra manera de aplicar estos recursos de forma que se vayan midiendo los beneficios, ya sea en generación de empleos, capital humano, o en su caso que realmente se esté combatiendo la pobreza.
Hoy vemos como en los hogares mexicanos que reciben una cantidad cada vez mayor sin hacer nada, o casi nada, recurren a la informalidad cuando los apoyos sociales no satisfacen en gran medida las necesidades básicas en el hogar, es decir que al recurrir a actividades informales en las cuales con unas cuantas horas en el hogar se tiene acceso a recursos extraordinarios complementan el ingreso necesario para el día. Seguido lo anterior, deja al descubierto, que estamos empujando a nuestros jóvenes a una economía en la cual prevalezca la informalidad con las grandes consecuencias que esto deriva para la economía del país.
Lo anterior nos da un panorama de lo que nos espera como país en el futuro, ya que más del 50% de las personas que hoy llevan a cabo su actividad económica en la informalidad no tendrán ni una sola pensión para su vejez, así como no contarán con los servicios de salud pública, por lo tanto, habrá más viejos pobres que serán sostenidos económicamente hablando por la formalidad que son los trabajadores que pagan impuestos y la empresas que son quienes están establecidas legalmente.
Claro está que la política económica de Keynes hoy ha sido rebasada, ya que lo que se busca es que el gobierno sea un facilitador y que las condiciones para que se dé la formalidad el gobierno sea un coadyuvante y no un obstáculo, derivando con esto que existan más generación de empleos, así como mejores servicios públicos y mejores salarios, lo anterior propiciara en una menor dependencia de ayudas del gobierno a los hogares, por lo tanto lo que se debe hacer, y establecer como políticas públicas, es que se apoye a quienes realmente lo requieran y no sigamos convirtiendo un monstruo de la dependencia y la informalidad que después no sabremos qué hacer con él.
Hoy somos testigos de cómo empresas locales, nacionales e incluso internacionales ofertan muchísimas vacantes, que por motivos de diversa índole no son ocupadas, sin embargo, debemos reconocer que hay un impacto desfavorable para la economía nacional como lo son los programas sociales, estos deben revisarse a la brevedad posible y establecer reglas de operación más estrictas con la finalidad de que dichos recursos sean bien orientados y vengan a contribuir en el crecimiento económico y una mejor calidad de vida de toda la sociedad mexicana.
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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