BONITA, RICA Y EUROPEA

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Por José Díaz Madrigal

Casi todas las reseñas periodísticas, centraron la atención en el personaje que tomó posesión como cuadragésimo séptimo presidente de los Estados Unidos, en su discurso de inauguración y las órdenes ejecutivas que firmó ese día. Sin embargo pocas fueron las notas informativas, acerca de la impactante presencia de la esposa del presidente.

Con una estatura mayor al promedio de la mujer norteamericana, Melania Trump que tiene una talla de 1.80 m. Arrasó con las miradas de espectadores en vivo y también en la audiencia de televisión. Apareció en el evento radiante, luciendo un vistoso sombrero de corte español; con copa plana y ala ancha, en color azul oscuro; adornado de una cinta blanca ribeteada en la base de la copa.

El porte de la primera dama y su tocado, dió realce a su belleza, favoreciendo a crear a su alrededor, un halo de misterio en su indescifrable mirada; puesto que el sombrero lo traía calado hasta el borde de las cejas, entre tanto el público que la observaba, difícilmente percibía hacia donde dirigía la vista.

Como quiera que sea, la elegante dama dejó marca a lo largo del solemne acontecimiento protocolario, al arranque del segundo mandato de Trump. A propósito, cuando éste se acercó a su esposa para besarla, por más que atirantó el buche, no logró tocar la mejilla de la atractiva señora; debido al impedimento que representó la ancha ala del sombrero, quedando ese beso pendiendo en el aire.

De las imágenes que se difundieron a los medios, cuando la familia Biden que iba de salida, recibieron a los Trump en la Casa Blanca. En la fotografía oficial del encuentro de las dos parejas, de inmediato se echó de ver el estilo refinado de Melania; que da la impresión que se encamina a una pasarela de moda, haciendo un notable contraste con la manera de vestir y el parado de la primera dama saliente, que sin ser fea, en la foto que tomaron la agarraron muy mal parada, con una estampa cuachalota, en que sale con los pies separados como sí se acabara de bajar de un caballo.

Eslovenia es un pequeño país ubicado en el centro sur de Europa, que hasta hace poco más de 30 años, pertenecía a la extinta Yugoslavia. En ese lugar nació Melania Trump el 26 de abril de 1970, teniendo una diferencia de 24 años más joven que su marido. Desde jovencita empezó a destacar en el trabajo de modelar ropa, en su país de origen. Como muchos habitantes del viejo continente, es poliglota, que aparte de su lengua materna el esloveno, también habla serbio, italiano, francés, alemán, inglés y español. Éste último por haber radicado una temporada en España.

En 1998 durante una fiesta que fue invitada, conoció a Donald Trump, que al instante quedó fascinado por la hechizante mirada de aquel encanto de mujer. Aunque Trump era un mujeriego incorregible, la seductora eslovena se dió sus mañas para atraparlo entre sus brazos sin dejarlo ir. Tiempo después se casaron en una mansión de ensueño, digna de un cuento de Las Mil y una Noches llamada Mar-a-Lago. Una residencia de 126 habitaciones situada en la costa Atlántica de Florida, propiedad de Trump. Éste no escatimó gastos, pagando millones de dólares en aquella alucinante boda.

Melania es una mujer que nació con buena estrella, días previos a la investidura presidencial de su marido; lanzó al mercado la “Criptomoneda Meme”. La Cripto de Melania. En pocas horas tuvo movientos de miles de millones de dólares. Sin duda este tipo de fondos son de pura especulación, pero como ella está en la cresta de la fama; los audaces que les guste el riesgo y apuesten por el criptoactivo de Melania, pueden tener buenos resultados.

Así pues, a Melania la dama de exuberante belleza, con bonitos ojos rasgados y de voluminosa cuenta bancaria; la fortuna de la vida le sonrió y ella dejándose querer, con gusto le devolvió la sonrisa.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.