AMANECER POLÍTICO
Por: Felipe Díaz Cortez
Es cierto que el gobierno no ha sido del todo claro en el cumplimiento de los compromisos con la comunidad de Zacualpan, que hay compromisos de hace décadas que solo se cumplieron a medias o que incluso permanecen pendientes. La gente tiene razón en estar molesta y desesperada, tienen toda la razón en protestar. Es un derecho que no se les puede negar; es más, se les debe proteger y garantizar las condiciones para que dialoguen, pidan y exijan.
Lo que no se vale es que intereses de terceros se hicieran presentes en el conflicto, que pretensiones de carácter político aprovecharan la incertidumbre que generó la creencia de que se construiría un nuevo acueducto, y que esta situación elevara el nivel del conflicto generando un desgaste mayor para todos los involucrados y lo que es peor, propiciando un desabasto de agua que dejó sin el vital líquido a miles de habitantes de la zona conurbada de la capital del estado.
Es inadmisible que, por una protesta legítima, que ante el reclamo de derechos a la salud y mejor calidad de vida, habitantes de Zacualpan se asuman como dueños absolutos de los bienes de la nación e impongan la ley del monte para hacerse entender y salirse con la suya. No estoy en contra de los derechos de los pueblos indígenas, pero sí de la manipulación y del lucro político de terceros que mágicamente asomaron la cabeza y hasta se apersonaron en el lugar para azuzar a los manifestantes y prolongar las discordias, y en consecuencia el desabasto de agua potable que dejó en serios aprietos a hospitales, escuelas, negocios, empresas y miles de viviendas de los municipios de Colima y Villa de Álvarez.
Es cierto que hay una deuda histórica con los pueblos originarios, pero también debemos tener presente que en este país todos somos mexicanos y tenemos los mismos derechos y obligaciones.
Por eso espero que el episodio de los días pasados sea el último en el que el agua haya sido utilizado como moneda de cambio para obtener mejores servicios y atención por parte del gobierno. Los servicios, la atención médica y los programas de apoyo deben fluir para todos por igual. Los habitantes de Zacualpan merecen el mismo trato que cualquier ciudadano, no merecen el desprecio y el ninguneo, pero tampoco condiciones de privilegio producto del chantaje.
DOS COMENTARIOS:
1.- Bien se vio el secretario general de gobierno Eloy García Alcaraz al mediar en la solución del conflicto. A Eloy se le conoce por su firmeza de carácter, pero también por su habilidad política y buenas formas para negociar. Sin duda hizo bien su trabajo cumpliendo como siempre al pie de la letra la encomienda de la gobernadora. Él sabe que su función no es destacar, ni mucho menos sobresalir o llevarse los aplausos. La razón por la que la gobernadora confía en él es porque sabe resolver problemas. Cumplió bien su trabajo y con ello demuestra que la Secretaría General de Gobierno está en las mejores manos.
2.-Otro funcionario que dejó una buena impresión es Eduardo Jurado, quien se ha caracterizado por ser un buen operador político y articulador de los hilos gubernamentales en las más altas esferas de la política estatal. Eduardo mostró que acumula experiencia y que tiene buena mano para dirigirse con las personas, para hacer política y dirimir controversias. Sin duda su participación también fue positiva y ayudo a la solución del conflicto con los habitantes de Zacualpan.
AL MARGEN
¿Qué creen, ya se fueron las lluvias o no?
El invierno que viene será cálido, no hay duda.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.

