VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
Si bien aún es prematuro para calificar lo que pudiera ser el nuevo estilo, el sello personal de Claudia para gobernar, son muchas las malas señales que ha comenzado a mandar, lo que no solo resulta decepcionante si no muy preocupante dadas las condiciones en que recibe el país. Y es que más allá de seguir la dinámica que impuso López, como presentar cien compromisos, seguir con las mañaneras, desestimar la gravedad de los problemas de violencia y de inseguridad, señalar que la oposición lo hace más mal que la 4T y no mostrar suficiente sensibilidad para atender demandas y necesidades dela población afectada por el huracán en Guerrero y Oaxaca, entre otras cosas, lo que la presidente Claudia muestra es una falta de carácter y de capacidad para dimensionar la situación que enfrenta el país.
Por supuesto, es de reconocer que el discurso es menos ríspido, menos áspero y no es grosero ni insultante como lo hacía López, pero en el fondo, las cosas no ofrecen cambios sustantivos, ejemplo de ello es la reforma al poder judicial, las suspensiones definitivas que se otorgaron aún antes de que se publicara la Reforma o los problemas de violencia en varios estados del país que sigue minimizando. De hecho ni en su discurso ante el Congreso ni el mensaje que dio en el zócalo, mostró generosidad, apertura o una invitación al diálogo con los partidos y sectores de la sociedad oponentes. Ignorarlos además de ningunearlos, a pesar de que le han mostrado cortesía y respeto al no entorpecer su toma de posesión, no es una buena señal.
El empecinamiento de la 4T en continuar con el discurso demagógico de seguir “una agenda del pueblo de México para un nuevo proyecto de nación” muestra simplemente que para ellos lo prioritario es lo político, es decir, mantener y concentrar el poder; poco les importa el tema económico financiero que en estos momentos debería ser clave, incluso para que puedan llegar a la meta de establecer un nuevo régimen, pues tanto por el contexto interno, como por el internacional, el nuevo gobierno de Claudia debería centrar su atención en mantener la estabilidad económica mejorar los índices de empleo, bajar la inflación y atraer más inversiones, en lugar de generar desconfianza y provocar la fuga de capitales.
Esas males señales han provocado que incluso una prestigiada calificadora como la Eurasia Group haya degradado la perspectiva de riesgo país de México, bajándola de neutral a negativa, por eso el peso ha estado depreciándose paulatinamente, a pesar de que la presidente siga pidiendo calma a los mercados y afirme que los inversionistas no tienen de qué preocuparse, lo que hasta ahora no ha servido de nada, simplemente porque el tema de la certeza jurídica sigue sin garantizarse al insistir en que se cumpla con la reforma al poder judicial, pesar de las suspensiones definitivas que otorgaron jueces, reiterar que no atenderán los mandatos judiciales y que no serán válidos los amparos. Así no podemos esperar que se recupere la confianza de los inversionistas.
Pero claro, no todo es malo en este inicio del nuevo gobierno. Varios de los compromisos asumidos por la presidente merecen el reconocimiento de ser atinados y positivos, como el de poner hoy a la mujer en el centro de las políticas públicas, comenzando por garantizarles salario igual a trabajo igual entre hombres y mujeres, además de otras nuevas disposiciones.
También en materia de seguridad, si bien se le cumplió a López el capricho de pasar la Guardia Nacional a la SEDENA, Claudia ya ha estado en contacto con funcionarios de la Unión Americana que la han visitado para plantearle opciones de colaboración en temas fundamentales como el migratorio, el del narcotráfico y sobre las inquietudes de empresas norteamericanas sobre incumplimientos por parte de México en materia de Certeza jurídica que contiene en el Tratado de Libre Comercio. En ese sentido lo que ha trascendido es que hay la disposición de este gobierno para revisar y fortalecer los acuerdos de coordinación y colaboración con autoridades del vecino país del norte.
De hecho, es muy probable que pronto se anuncien, como parte de la nueva estrategia política de seguridad y combate al crimen organizado, que México retomará los acuerdos de colaboración para combatir el narcotráfico y buscar alternativas para regular y controlar el flujo migratorio, aunque en materia de seguridad interna no se han dado buenas señales pues la violencia sigue fuerte en muchos estados, especialmente Sinaloa, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Tamaulipas y Guanajuato, entre otros.
Otra mala señal es que en los cien compromisos asumidos se habla de seguir repartiendo dinero cuando el panorama fiscal es oscuro y si no se explica una adecuada política recaudatoria y de eficiencia en el gasto, lo único que veremos es más endeudamiento y recortes en áreas fundamentales. Ojalá me equivoque.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.

