Pensar que a un partido político le debo mi trabajo, es descalificar mi capacidad y suponer que los partidos tienen la facultad de generar empleos. Cuando en realidad, su compromiso es gestar buenos servidores públicos, que gobiernen, si llegan, para todos. José “Pepe” Mujica. Ex presidente de Uruguay.
No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue, decía mi madre, en unos días más habrá de despejarse la incógnita, ¿Quién será la presidenta de nuestro país, al término del mandato constitucional del presidente Andrés Manuel López Obrador? Digo presidente porque el caballero que participa no tiene posibilidades.
Habrá de terminar un periodo de libertad ciudadana y respeto a las garantías individuales, en donde a veces, se ha caído en lo grotesco, y me refiero a lo que circula en las redes sociales, cuando se abusa de esa libertad que tenemos y que ya quisieran los ciudadanos de otros países de primer mundo, tener. Un botón de muestra es la marcha pacifica en la que algunos colimenses se manifestaron el pasado domingo.
Que importante es, que los mexicanos podamos convivir en sano respeto a la individualidad social. Y así, podamos cerrar un ciclo para continuar con esa unidad, en la apertura del nuevo. La fuerza de un país reside en la calidad y calidez de su gente, en la unidad que nos lleve a un bien común, y nunca, en la división social, derivada de intereses personales o de grupo. Qué triste será, que los mexicanos nos veamos como enemigos simplemente por pensar distinto, sería la antítesis de la democracia que pregonan los unos y los otros. Ante todo, es necesario que prevalezcan la razón y el buen juicio; lo he señalado de forma reiterada, ningún suspirante merece que un ciudadano pierda su paz interna y menos, que trate de imponer su criterio sobre otro.
Eso seria un burdo y retrogrado intento de colonización. Por eso, es menester que sigamos tan amigos como siempre, lo he señalado, quien gane será el o la candidata, mi usted ni yo, a menos claro está, que quien pierda los estribos por defender a quienes suspiran por un puesto de elección popular, esté en espera de una jugosa rebanada de beneficio económico. O sea una persona resentida del sistema en turno. Esas dos opciones me parecen las únicas viables, no justificadas, para que alguien trate de imponer su criterio sobre otro, partidistamente hablando. Recuerdo cuando éramos niños, los de mi generación, buscábamos ganar a toda costa en los juegos infantiles, y cuando se daba alguna párvula discusión, alguien argumentaba que su papa tenia mucho dinero, otro decía, el mío es policía y tiene pistola, etc. Falacias infantiles tan solo, para lograr el triunfo y no salir raspado.
Aunque lo volveré ha hacer, le convoco respetuosamente para que vaya en compañía de su familia, a votar el próximo 2 de junio. Hagamos una fiesta cívica y demostremos así, nuestro amor a México, cumplamos con la responsabilidad que nos corresponde, en la libertad que nos sustenta.
ABUELITAS:
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