Por José Díaz Madrigal
La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, es quizá la mayor biblioteca del mundo y es la institución cultural más antigua de ese país; con más de 200 años de existencia. Funciona como lugar de investigación y consulta para los propios congresistas, además del público interesado en buscar información en millones de libros, mapas, fotografías, grabaciones y selectas películas que están consideradas patrimonio histórico del pueblo estadounidense.Dentro de las exclusivas películas -se guardan solo las mejores- que forman parte del acervo cultural, se encuentra la cinta de cine titulada PATTON. Trata este filme, acerca de la intervención del general norteamericano George Patton, en la Segunda Guerra Mundial.Patton fue un comandante de resultados. Cuando se reunían en el cuarto de guerra y se planteaban objetivos de acuerdo a una estrategia, convenida con el alto mando militar; no había duda de que este feroz y admirado jefe, buscaría los medios para llevar a cabo su encomienda.En 1942, parte del ejército de los Estados Unidos comandado por Patton, arribó al norte de África en Marruecos entrando luego en acción; pero, sufrió una derrota a manos del brillante general alemán Erwin Rommel, haciendo retroceder a los estadounidenses. De inmediato el astuto Patton, convocó a unos oficiales al cuarto de guerra, les pidió su opinión para realizar las tácticas más convenientes.Los oficiales ahí reunidos, estuvieron pensando prácticamente la misma línea de combate sin proponer alternativas. El general se desilusionó de ellos, diciéndoles en su cara, ustedes están empantanados todos proponen lo mismo, sin alternativas; significa que no están pensando. . .y los corrió, trayendo a otro equipo de oficiales que éstos si tenían ideas distintas, les tomó en cuenta sus sugerencias.Ajustó la estrategia de ataque con firmeza y férrea disciplina, que a pesar del duro carácter que tenía, era bastante querido entre la tropa por lo justo que era y el valor que les inculcaba. Los nuevos planes en el terreno de batalla, pronto dieron resultados; desalojando al ejército alemán de sus trincheras.Después de este evento, trató de hacer una coordinación de trabajo conjunto con el general británico Montegomery, que se encontraba en Egipto. Establecieron comunicación, sin embargo el inglés quiso imponer sus puntos de vista. Con ideas diferentes los dos generales, era lógico que chocaran. Patton consideraba a Montegomery como caguengue y miedoso: PRETENDE ADAPTAR LA REALIDAD A SUS PLANES, CUANDO LO QUE HAY QUE HACER ES ADAPTAR LOS PLANES A LA REALIDAD DE LA GUERRA. Decía Patton.Una de sus más fogosas arengas ante sus soldados, fue antes del desembarco en Normandía: no se debe temer a la muerte, con el tiempo la muerte le llega a todo hombre. Y todo hombre siente temor ante su primer batalla. Sí dice que no, es un maldito mentiroso. El verdadero hombre es quien lucha aún cuando tiene miedo, hay quienes superan sus miedos en un minuto, otros en una hora, algunos en días. Pero el hombre de verdad, jamás dejará que el miedo le gane a su honor a su sentido del deber a la patria; mucho menos que le gane a su hombría. Con estas afanosas palabras, levantaba la moral de la tropa.Tengo las riendas del poder en las manos, hay gobierno para dar seguridad a los mexicanos. Con esto arrancó Lopez Obrador su primer mañanera hace casi 4 años. Desde aquel entonces, se han desarrollado cientos de conferencias matutinas y también cientos de reuniones de seguridad.De Lunes a Viernes, antes de que amanezca, se juntan en un cuarto de guerra, el presidente y el mal llamado Gabinete de Seguridad. De los temas que se abordan en dicho salón, es de suponer que es para combatir la inseguridad, siendo éstos a puerta cerrada, exactamente no se sabe el contenido de cada reunión.El caso es que esta administración para la distancia que ha caminado en su período gubernamental -lleva 45 meses en función, le restan sólo 26 para terminar- ha obtenido una calificación de reprobado. Las detenciones de algunos líderes criminales como el de la semana pasada, nos recuerda al monstruo de mil cabezas de la mitología griega; cada vez que le cortaban una cabeza, dos más surgían de nuevo.Lo ideal, lo práctico. Todavía se puede, es ajustar la fallida estrategia de abrazos no balazos; echarla a la basura, es evidente que no jaló pa’nada. En la semana misma, por fin dejó de darle por su lado Ken Salazar a Lopez Obrador declarando: es tiempo de resultados en seguridad en México, la gente tiene derecho a vivir sin miedo.En estos momentos que en México estamos en guerra contra la delincuencia, como quisiéramos a un general del tipo de Patton, entrón y esforzado. Y no a un Cresencio Sandoval sacatón, servil y amilanado, sin las agallas de contradecir al presidente. Tirando por la borda, el paradigma de honor de los militares mexicanos.En aquella lejana primera mañanera, Lopez Obrador se presentó junto a Sandoval, presumiendo que tenía las riendas del poder en las manos. Daba la impresión de gallito retozón haciéndole rueda a una pollita querendona. Con el correr de los meses y de los años, se le acabó lo gallito bailador; ahora parece más una guanga gallina mojada.

