Evaluación educativa

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Por: Manuel Olvera Sánchez.

En lo personal considero que en toda actividad que se lleva a cabo, resulta positivo y recomendable evaluar a las personas responsables de las tareas encomendadas; pues resulta más que indispensable valorar la capacidad de todo individuo, a fin de conocer los alcances de su desempeño.

Sin embargo, el término evaluación genera casi siempre temores e inconformidades, más cuando estas obedecen medularmente al desconocimiento del porqué y, objetivo de la evaluación que se aplica; pues del resultado de la misma se procede más que nada a fortalecer las limitaciones de la persona evaluada, para lograr mayor eficiencia y calidad en la tarea encomendada.

En ese sentido debemos comprender que en el campo educativo, la evaluación para el personal docente, obedece al fin básico de conocer que se está llevando a cabo en forma precisa y positiva y, en que renglones resulta necesaria la capacitación o actualización requerida para superar los resultados que lleven a mejorar la tarea encomendada a los docentes.

Asimismo nos damos cuenta que en reiteradas ocasiones se hacen presentes actores políticos que antes de secundar las acciones emprendidas, en busca de superar rezagos educativos por parte de los gobiernos, las rechazan.

En base a lo anterior hay teorías económicas como la del capital humano, que han partido de la idea de que al invertirle a la educación, se puede observar que es a través de las evaluaciones, como se pueden tomar medidas encaminadas a incrementar las capacidades, y por lo tanto, contar con individuos plenamente calificados, quienes en base a ello puedan  devengar salarios dignos.

Por lo tanto la aplicación de evaluaciones busca detectar fortalezas y debilidades para reflejar un panorama real del estado que guarda en ese momento el sector educativo, para en un momento dado, replantear las políticas públicas en materia educativa.

Cabe mencionar, que en nuestro país se ha prejuzgado desde que inició la reforma educativa, que el docente es el principal actor responsable de que el nivel educativo en México se encuentre por debajo de los estándares mínimos establecidos por los organismos evaluadores, a causa de los maestros mexicanos.

Sin embargo, se debe reconocer que no en todos los casos es la situación como se ha estado señalando de culpar al docente de los malos resultados, porque el Estado mexicano deberá precisar y analizar a través de las evaluaciones bajo un punto de vista objetivo las fortalezas y debilidades, así como darlas a conocer a los docentes, para que en conjunto con las autoridades educativas y sindicales, replantear programas de estudio y contenidos.

Sobre lo anterior no se debe pasar por alto que un estudio a fondo sobre las estructuras curriculares y programas de estudio, son algo que se ha dejado de lado; máxime que los ritmos de los tiempos caracterizados por los rápidos avances en todos los órdenes del conocimiento y tecnologías, así de demandan y requieren.

Si bien es cierto que en nuestro país se está trabajando para contar con un profesorado que enfile a las nuevas generaciones a un futuro mejor sustentado en una enseñanza de calidad, también se requiere de la atención y apoyo de los gobiernos de las entidades federativas para concretar el objetivo trazado.

En lo que compete a nuestra entidad, el magisterio colimense históricamente siempre ha sabido  responder a los retos de los tiempos; y encomienda depositada, con el esfuerzo y dedicación perfilada con el objetivo de fortalecer el sistema educativo.

Lo anterior tomando en cuenta que los investigadores de la psicología educativa, han reconocido que el gran problema para México radica en que se ha dejado de lado en el seno familiar, inculcar a sus hijos los valores morales que son los que en el futuro marcarán la pauta sobre su actuar, porqué no es endosándole la responsabilidad a las instituciones educativas como se lograrán educandos íntegros, pues la educación deberá ir de la mano tanto por las familias como por docentes, como será posible formar los ciudadanos que el país reclama.

Finalmente diremos que ser docente representa una gran responsabilidad; pero también la maravillosa oportunidad, de heredar a nuestros educandos un futuro promisorio que cumpla con los requerimientos que la sociedad y el país están demandando.

La visión que tenías sobre mí, no la defraudaré, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.

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