AL DESNUDO
Por: Édgar Rodríguez H.
El sábado próximo, ya como presidente de la República, de manera oficial Andrés Manuel López Obrador dará inicia a lo que ha llamado la “Cuarta Transformación”, denominación que ni los que votaron por él han acabado de entender, de ahí la expectación por saber qué ocurrirá en favor o en contra no sólo para los 30 millones de electores que acudieron a las urnas el pasado 1 de julio, sino para un país de poco más de 130 millones de habitantes.
Las decisiones que tome a partir del 1 de diciembre, comenzarán a tener repercusiones sociales, políticas y financieras, aunque ya se dieron algunos visos con algunas decisiones ocurrencias tomadas como presidente electo que han generado más incertidumbre que confianza entre algunos sectores con los que incluso se ha llegado a la confrontación.
Sin una banda en el pecho, López Obrador echo abajo el proyecto del nuevo aeropuerto en Texcoco, para ello, realizó una consulta que dejó mucho que desear al igual que la llevada cabo el pasado el 24 y 25 de noviembre para avalar 10 proyectos “prioritarios” que tomarán forma –se espera- después del 1 de diciembre, ahora sí, como Presidente de la República, momento en que ya se le podrá juzgar y exigir resultados, y ojo, los que no forman parte de los 30 millones de electores que lo llevaron al triunfo, serán sus principales críticos.
Y es que es tanta la incertidumbre que se vive, incluso entre los que votaron por López Obrador, que ha provocado el surgimiento de voces para justificar, señalando, que el tabasqueño no tiene una varita mágica para resolver de la noche a la mañana problemas ancestrales. Pero la expectativa es tal que no hay excusas, la gente quiere resultados, tiene tres años, antes de que se sujete a la “revocación de mandato”, -si es que cumple su propio dicho- para demostrar que su “Cuarta Transformación” no es un slogan político.
Millones de ojos estarán atentos a todo lo que haga o deje de hacer López obrador, los partidos opositores PRI, PAN, MC, entre otros, deben asumir su papel de oposición y, desde diferentes trincheras, deberán advertir todo lo que atente contra los mexicanos sin afán de criticar por criticar, los objetivos básicos deberán centrarse en el combate a la corrupción, la seguridad y la economía con estrategias bien diseñadas que no atenten contra la autonomía de los estados y municipios.
A partir del 1 de diciembre la gente espera un cambio, sentirse seguros cuando transita por las calles, dinero en sus bolsillos, mayor poder adquisitivos, más y mejores escuelas, maestros mejor preparados y una moneda fortalecida que en resumidas cuentas se traduce en mejor calidad de vida. Es seguro, si todo es palpable, no habrá nada que atente contra “La Cuarta transformación” lopezobradorista.a partir del próximo 1 de diciembre.
Nadie le apuesta a que le vaya mal a México, pero lo hecho hasta el momento por López Obrador como Presidente electo ha dejado mucho que desear, ha generado confrontación y ha dividido al país. Los que votaron por el tabasqueño viven de la esperanza, los que no, permanecen en la incertidumbre esperando equivocarse.
El nuevo presidente no tendrá excusa ni pretexto para cumplir lo que prometió, tendrá todo, un poder legislativo a su favor que ojalá y no sólo sirva para avasallar, sino para lograr los cambios y consensos necesarios para generar bienestar social alejado de estrategias populistas. El reto es grande y la incertidumbre igual.
SE DICE QUE…
*Previo a que Andrés Manuel López obrador asuma la Presidencia de la República, con mayoría senadores y diputados de su partido Morena, ha cambiado varios artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de seguir con la misma ruta, no pasará mucho tiempo para ver una Carta Magna totalmente parchada.
* Los jaloneos, los encontronazos y los conatos de bronca entre los legisladores de Morena en el Congreso local no tienen para cuando acabar, no logran ponerse de acuerdo, las diferencias y la lucha por el poder son el pan de cada día, y lo peor no tienen para cuando acabar.

