En la manifestación, en donde no hubo ni gritos ni consignas, cuatro jóvenes pintadas en sus cuerpos se enjaularon semejando animales encerrados y encadenados, mientras que otro grupo sostenían carteles y leyendas “Circos sí, pero sin animales”, “Cuando la función termina no todos regresan a casa”, “Los animales no son payasos”, “Colima exige circos sin animales”, “Encerrados toda su vida”, “Los circos no son divertidos para los animales”, entre otras leyendas más.

El objetivo de esta manifestación pacífica es para tratar de concientizar y que la gente vea lo que realmente está atrás del circo, ya que no hay diversión para los animales, quienes viven como esclavos, están en una cárcel siendo inocentes y no tienen por qué estar encadenados, señaló Anabel Pérez Gómez representante de la organización de Recinto Animal.
Dijo que los animales de un circo padecen principalmente el encierro, por las condiciones en las que están, ya que un elefante en libertad camina diariamente 20 kilómetros en busca de comida y agua y cuando está en el circo no tienen ni las mínimas condiciones para desarrollarse como especie.
Indicó que un tigre es un animal solitario, ha sido muy difícil entenderlos y por eso es una especie que está en peligro de extinción, pero en un circo se encuentran enjaulados y hacinados con otros animales, con espacios muy reducidos, en donde no pueden moverse y hay muchos padecimientos y enfermedades y realmente es mucho lo que se ignora sobre lo que pasa en un circo.
Invitó a la gente para que conozcan lo que realmente hay detrás de un circo, “no irnos por el lado bonito como que un elefante se pare en sus patas delanteras, cuando en la naturaleza nunca lo haría, por lo que invitamos a que la gente tome conciencia de que no es la naturaleza del animal y un niño no aprenderá nada sobre los animales en un circo porque todo lo que nos muestran es mentira”.
Mientras que Natalia Gómez, de la asociación Civil Unidos por los Animales (UPA) dio a conocer que existen datos que los animales en los circos pasan el 80% de su tiempo encadenados, enjaulados o amarrados, “este cautiverio extremo les provoca una enfermedad mental que se llama zoochosis que se manifiesta con agresividad e incluso mutilaciones”.
Reiteró que como asociación animalista no nos oponemos a los espectáculos siempre y cuando no se maltrate a los animales, “pero debemos tomar en cuenta que el hecho de extraerlos de su hábitat ya implica una violentación”.
Cabe hacer mención que desde la función de estreno el pasado viernes, el circo Atayde Hermanos en dos ocasiones ha enfrentado la inconformidad de los colimense, primero al no respetar el ingreso de pases de cortesía que entregaron los patrocinadores al contar con todas las localidades agotadas y segundo esta manifestación pacífica en contra del maltrato de los animales.
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