El cuerpo colgaba del árbol de una pequeña huerta de mango ubicada al fondo de la calle Pino, en el barrio II, del Valle de las Garzas, sitio que según vecinos, es frecuentado por adictos a las sustancias prohibidas.
El cadáver se encontraba atado del cuello y los pies quedaron a solo 5 centímetros del piso.
Fue llevado a la morgue por el Servicio Médico Forense, una vez que los familiares lo identificaron plenamente.
