Su aún esposa, rompió el silencio, y ahora dijo, ya no temerle, decidió hace cinco meses promover la separación, pero esto le costó hasta la semana pasada una golpiza más, “Isabel” relata “tengo 27 años, y yo ya no tengo miedo, pero pido que lo atrapen por mi familia por mis hijas y por mí, ese domingo mis hijas fueron a ver si les daba dinero y cuando vi que se acercaba la hora, yo fui por ellas, él estaba solo con ellas, le dije que solo se hiciera cargo de sus hijas, y me dio miedo, quise agarrar a la niña, me toma del brazo, caí en el piso en su sala y cerró la puerta con mis hijas adentro, fue entonces que comenzó a golpearme delante de las niñas, me rebotó en el piso….. -hace espacio para respirar y continúa- busca siempre la cara y la cabeza, hasta que se enfadó, pero cuando ya me tenía muy golpeada de la cabeza y la cara empezó a patearme, en el estomago espalda y las piernas”.
Con las fotos como evidencia de cómo quedó en ese día, “Isabel” en hacer público este hecho que pudo hacer acabado con su vida “Las niñas gritaban, yo no escuchaba pero la niña me dice ahora lo que él repetía, decía que me iba a matar, mi hija de nueve años pidió ayuda con vecinos, pero al verla, se metieron a sus casas, entonces la niña volvió a entrar pero él me seguía golpeando, cuando se enfadó me aventó a la calle, yo traía la ropa llena de sangre pero me levanté y él me dijo “que te largues!!!”, me vine caminando, mi niña se adelantó a la casa y mi familia salió por mí”.
Cuando compartían sus vidas, y también era golpeada a menudo, Moisés Enríquez Ruiz, era policía municipal, al entrar la administración de Saúl Magaña se desempeñó como funcionario público ocupando el área de subdirector de participación ciudadana, irónicamente en una oficina vecina de la dirección de apoyo a la mujer, “en presidencia hay varias personas que se daban cuenta de que él me golpeaba, de hecho perdió amistades por eso”.
Tras la última golpiza, Isabel levantó la segunda denuncia por violencia, en alguna ocasión, recuerda, puso una demanda en la que otorgó el perdón por apoyo a su suegra, “los policías me mandaron al hospital, y cuando fueron a su casa él ya se había ido, consta en testigos que un amigo conocido en Tecomán como Homero llegó por él”.
En el hospital, le sacaron estudios y en ese momento presentó la denuncia de la que se ha derivado una orden de aprehensión, sin embargo Moisés Enríquez, sigue prófugo, escondiéndose, dijo su ex mujer, con amigos conocidos.
Explicó que ya tiene apoyo de la subprocuradora y por ello se avanzó en la orden de arresto, pero pensando con la lógica en la práctica dijo “no me sirve si de arriba viene la orden y sus amigos de aquí, ya sea policía o ministerio, no ejecutan porque lo conocen y le ayudan, esa es mi duda, la denuncia está turnada pero no han dado con él, ahorita mi miedo es ese, que él está libre probablemente armado y siempre decía que a él no podía hacerle nada, ahorita yo exijo justicia que lo detengan y le den lo que le tengan que dar.
Como dato adicional, mencionó que la denuncia consta en el acta 1048/2011 de la mesa tercera, Isabel pidió ayuda tanto de la corporación, como de la ciudadanía en general, “ayúdenme a que lo detengan, porque temo no por mí, por mis hijas y mi familia”.
