En un principio se creía que el siniestro pudo haber sido provocado de forma intencional, ya que la casucha no cuenta con instalaciones eléctricas y desde hace más de 10 años está abandonada por sus propietarios.
Desde entonces es nido de vagabundos y pandilleros de la zona.
Una vez que los bomberos sofocaron las llamas, se realizó una inspección al interior para descartar que pudiera haber alguna persona, sin embargo todo quedó en ropa y cobijas y colchonetas consumidas por las llamas.
