Don Alonso es propietario de un obrador, un negocio de ladrillos rumbo a El Espinal, en el municipio de Villa de Alvarez, quien logró reunir casi 200 trabajadores de la construcción y sus familias este Día de la Cruz, conocido como El Día de los Albañiles.
Refirió que tienen cuatro años reuniéndose en su obrador de El Espinal “y cada año se pone mejor”. Este año en su fiesta hubo “Victorias bien heladas, bucanas y calmantes, pal año que viene vamos a contratar conjunto musical”.
Comentó que la Cnop les paga la fiesta, y este fue el primer año que participaron como grupo en el Desfile del Día del Trabajo.
La fiesta se llevó a cabo debajo de una parota, con un escenario de ladrillos secándose al sol, tierra removida y huizaches.
EL QUE NO TRABAJA, NO COME
Alonso Rodríguez indicó que ven a los albañiles y fabricantes de ladrillo como aquellos que tienen un trabajo duro, “pero para nosotros no es duro, para nosotros es más duro escribir, lo que para usted es fácil. Pero lo que sí, es un trabajo digno”.
Indicó que el oficio no es bien pagado y “es falso decir que un albañil gana más que un arquitecto, pues el profesionista gana hasta los días festivos sin trabajar, nosotros el día que no trabajamos no ganamos nada”.
Hizo hincapié en que no tienen ningún tipo de prestaciones.
“Lo nuestro es trabajo a destajo y lo hacemos que sea bien pagado, porque no nos limitamos a trabajar 8 horas, trabajamos el día, no somos de esos que dicen ‘ya son las 8 ya me voy’, a nosotros no nos pesa trabajar, vivimos a gusto trabajando, no nos da flojera”.
“La crisis no existe, para el que trabaja no existe la crisis, si algo cuesta caro trabajo una hora más, si me siento a pensar qué pasaría entonces, no voy a ganar nada”.
Comentó que tienen la promesa del gobernador Mario Anguiano de que los ayudará a comprar un terreno para que tengan un lugar propio donde fabricar los ladrillos, “ya que el 10% de lo que fabricamos, es decir, de 10 mil ladrillos damos mil; un promedio de 1,200 pesos por cada 10 mil ladrillos, para la renta”.
“Si tuviéramos ese dinero pues podríamos comprar un carrito, no aspiramos a más, estamos acostumbrados, pero seguimos jalando”.
Como es la costumbre, este día cada horno de ladrillos y cada construcción amaneció con una cruz de madera adornada con flores de papel.
“Todos los ladrilleros y albañiles, todos ponemos nuestras cruces, es una tradición primero poner la cruz y luego ponernos cruces nosotros”.
