Pareciera que las discusiones entre los actores políticos de los que intervienen, habrán de impactar en los sucesos que determinarán los resultados y las personas que estelarizarán las elecciones locales también en ese año.
Los medios juegan un papel muy importante porque la política ahora se hace a través de ellos y también las discusiones de temas pasados y presentes. Se ha dicho que la universidad y sus sectores son activos reconocidos interna y externamente, porque se mueven en ambos lados y que por ello obtienen representaciones políticas desde hace años. También que es el sitio ideal para exponer ideas. Claro que el conocimiento científico, la academia y la cultura se incluyen.
No obstante, a pesar de los avances en la actualización de las leyes y los derechos sobre la información, pareciera que la tolerancia y la paciencia tienen un límite cuando se abordan los temas financieros, o los rezagos y retrocesos que, si bien deben ponderarse los logros y avances, se refleja una imagen de poca apertura.
Aún así, ha sido y es un factor de poder político que es determinante en casi todos los procesos electorales desde hace muchos años, como lo prueba el hecho del surgimiento de líderes sociales y políticos que de ahí han emanado hasta llegar a ocupar el Poder Ejecutivo.
Ese poder político le permite seguir pensando primero en el control de quienes se agrupan para su permanencia actual y luego, para seguir aspirando a otras posiciones externas que garanticen otras posibilidades que el Gobierno y el partido en el poder lo consientan. Hay opiniones en el sentido de que han logrado representaciones políticas excedidas, como igual sucede con otros polos de poder.
Y es que cada gobernante ha concedido un trato diferente en cada periodo. Hasta ahora se habían guardado las formas en relación a lo que significa la institucionalidad entre el poder político formal del Estado y las funciones estrictamente académicas de la universidad.
Negar la existencia de un proyecto político emanado del sector universitario, o por la fuerza representativa normal de la institución, es ignorar que deben prevalecer relaciones de cordialidad donde no se involucren otros intereses políticos. Igual ocurre con la obligación de preservar las relaciones de formalidad obligada con ex representantes de la máxima casa de estudios, sobre todo, si también son factores de decisión política y líderes de opinión en nuestra sociedad.
Un costo político muy elevado que tendrá repercusiones en el 2012, más allá de los periodos de éste, y de los demás rectores, establecido el actual en el año 2013. No debe olvidarse que el periodo de Mario Anguiano Moreno culmina en el 2015.
Hay sectores políticos en nuestra sociedad que han decidido confrontarse con la actual administración, y otros decidieron hacerlo también en el pasado, pero ello tiene un costo político, social y económico. Posicionarse políticamente hacia del 2012 con cordialidad y alianzas políticas es el mejor camino, cuestionando y oponiéndose a todos, no.
