El especialista señaló que el principal objetivo de su participación era el presentar modelos y metodologías aplicadas con éxito en el proceso del marketing político y electoral de nuestro país, que a su vez permitan la toma de decisiones basadas en las necesidades del electorado y en concordancia con las condiciones sociopolíticas del momento.
Dijo que después de vivir etapas como la de los nacionalismos y las ideologías, el mundo se vio inmerso en la etapa de la globalización, marcada por la internacionalización de todos los procesos de nuestra vida y de la cual no se ven exentos los procesos electorales. “Es en esta etapa que surgen los órganos electorales en México, que se viene una ola democratizadora a nivel mundial, y México necesita crear un órgano electoral confiable que le dé legitimidad a sus gobiernos, sobre todo por una exigencia internacional. La mayoría de las instituciones políticas en México se dan por necesidades del exterior”.
En este sentido, Esquivel Díaz dijo que una generación de políticos formados en el extranjero trajo al país nuevas formas de hacer marketing electoral, principalmente aquellos graduados de universidades norteamericanas, quienes copiaron las grandes prácticas de democracia electoral tomando la escuela norteamericana.
Otro factor que vino a darle una evolución a los procesos del sistema político mexicano, a la forma de hacer mercadotecnia electoral y de diseñar estrategias exitosas para los candidatos, fue la alternancia democrática que tuvo lugar a partir del año 2000, refirió.
Para lograr una campaña electoral exitosa, el ponente señaló que es indispensable considerar la herramienta del mapeo de audiencias clave, que tuvo su origen en las escuelas y teorías de administración, “es allí donde surge esta doctrina, que está tomando mucho peso en la nueva forma de hacer campañas exitosas de comunicación social”.
El mapeo de audiencias clave significa, para la gente que conoce los sistemas de control de calidad, “identificar en un espacio geográfico quiénes son nuestro público, para qué sirven y cómo nos afectan. Los autores de esta propuesta argumentan que sirven para facilitar la viabilidad de cualquier proyecto y organización mediante el mapeo e identificación de los actores sociales en la relación Estados-Sociedad: es decir, partidos políticos, iglesia y población”.
El beneficio que puede traer el mapeo de audiencias claves, añadió, es que mediante dicha herramienta podemos descubrir los grandes vacíos que existen entre los candidatos y sus audiencias. “La metodología del mapa de audiencias es un proceso fundamental, por ello, es prioritario realizar este ejercicio y comprometerse con su ejecución, para que la organización pueda relacionarse con sus audiencias de manera coherente, con su filosofía y su plan de negocios”.
A lo anterior agregó que, para realizar los mapeos es necesaria la razón de ser de cada individuo a través de su especialización, preguntarse de quién se trata, y la asociación natural de ideas, profesión y de intereses da la pauta de la primera audiencia natural; “todos estamos inmersos en audiencias clave, incluso al despertarnos en nuestra familia, cómo nos ven, qué opinan de nosotros, qué imagen proyectamos, si somos el hijo flojo o el que se levanta temprano”.
Finalmente, el especialista afirmó que la construcción de una imagen es básica para realizar cualquier campaña, y si no identificamos a nuestra audiencia natural estaremos perdidos; “empecemos por conquistar y enamorar a nuestras audiencias clave naturales”.
Por su parte, el investigador del Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública en la Cámara de Diputados, J. Guadalupe Cárdenas Sánchez, impartió la conferencia La importancia de la Opinión pública, en la que destacó que para la Cámara de Diputados es importante estar midiendo la opinión pública para evaluar y saber qué piensa la ciudadanía, ya que eso les da la pauta para poder hacer mejores políticas públicas para los ciudadanos.
Indicó que la opinión pública se clasifica según su énfasis en la formación, comunicación o medición, y usualmente se consideran cuatro métodos para evaluar la opinión pública: las encuestas, grupos de enfoque, experimento y análisis de contenido.





