Posteriormente, el relevo partidista en la Presidencia de la República y la movilidad y la pluralidad y alternancia genuina en el poder en los estados y municipios, ha permitido el ingreso de nuevos actores, perfiles y funcionarios en los municipios, pero en la práctica no han fortalecido, de forma genuina al nivel de gobierno municipal. Así las cosas, observamos que en la retórica del gobierno panista de Calderón, hay un discurso federalista, pero en la práctica hay un atroz centralismo fiscal que tiene en la pobreza extrema a los estados y municipios, y el gobierno federal gasta y se reserva las grandes obras, las grandes inversiones buscando tener una rentabilidad electoral para su partido, más allá de las necesidades e intereses genuinos del pueblo de México. Por ejemplo, en la ciudad de Colima, observamos obras viales en el tercer anillo periférico ejecutadas por la SCT, cuando esos recursos, deberían transferirse al estado y al municipio y se deberían ejercer directamente por la Secretaría de Desarrollo Urbano estatal y por el municipio de Colima. Asimismo, en Manzanillo, la API, Administración Portuaria Integral ejecuta obras viales y de compensación ecológica de forma directa, pero lo correcto y deseable, es que los recursos se transfieran al municipio de Manzanillo y que sea el Ayuntamiento el que realice las obras en el marco de un plan estratégico de desarrollo urbano.
Lo que se requiere es vigorizar la autonomía y la capacidad financiera de los municipios, y con ello se fortalece, de forma genuina, a los gobiernos estatales y a la federación, en el marco del pacto federal. En su más reciente gira por Manzanillo, el presidente Calderón presumió obras e inversiones en el estado millonarias, como si fueran de su bolsa, como si fueran un gracioso obsequio para Colima, omitiendo señalar que tan sólo por la Aduana de Manzanillo, se captan más de 30 mil millones de pesos anuales para la hacienda federal.
LA TEORÍA POLÍTICA RESPECTO DEL MUNICIPIO
Existen dos hipótesis acerca del origen del Municipio. La primera es la Ius naturalista o sociológica que afirma que el municipio se deriva del derecho natural, es decir, de las necesidades del grupo humano; la segunda es la positivista, según la cual el municipio es producto directo de la ley y poco o nada tiene que ver con las necesidades del grupo.
Para Moisés Campos existen dos tipos de municipios:
1.- El Natural, el agrupamiento humano dentro de un área territorial determinada, donde los miembros del grupo tienen relaciones de mutua ayuda, pero no mantienen nexos políticos entre ellos.
2.- El Político, donde existen instituciones oficiales con funciones de servicio, o sea, cuando las relaciones de un grupo se institucionaliza creando puestos políticos, el municipio pasa de natural a político.
En este orden de ideas, para Francisco de la Garza, el municipio es, pues “una comunidad natural o necesaria y no solo un producto puramente legal, estrictamente jurídico … es una realidad sociológica que el Derecho y el Estado tienen que reconocer y admitir, pero que en ninguna forma pueden pretender crear, ya que en el orden del ser y en el orden del tiempo, el municipio es anterior al estado”. (1)
La palabra municipio “deriva del latín municipiun (singular), y éste de munus, que significa cargo u oficio, también función u obligación de hacer algo; y de capio, capere, que quiere decir tomar, adoptar”.(2)
El Municipio es la célula básica de la nación y que, como tal, tiene funcionamiento propio y cuenta con autonomía relativa; esto es, que forma parte de un tejido, lo que lo hace independiente en los demás municipios, con el Estado y con la Nación.
POBLACIÓN, TERRITORIO Y GOBIERNO
Actualmente, en México el municipio libre, es la base de la división territorial y de la organización política y administrativa de los estados, está integrado por tres elementos que le son consustanciales e imprescindibles. Estos elementos son: población, territorio y gobierno.
Se define por Población, un conglomerado de individuos establecidos en centros urbanos o rurales que expresan civilización en todas sus manifestaciones; educación, trabajo, cultura, industria, entre otras.
El Territorio, es el espacio físico determinado jurídicamente por límites geográficos, demarcaciones y colindancias en el cual se dan las acciones y transformaciones originadas diariamente por la actividad de población y gobierno.
El gobierno es el responsable de administrar los bienes y los recursos de la hacienda del municipio, está integrado por un ayuntamiento de elección popular directa, que se forma con un presidente municipal, el síndico y los regidores, auxiliados por diversos profesionales, técnicos y personal administrativo.
Con el propósito esencial de estimular el bienestar de la población y alcanzar el desarrollo integral del municipio, el gobierno, tiene la responsabilidad de cuidar y administrar con criterios de eficacia y racionalidad los recursos del municipio.
Desde el punto de vista jurídico, la vida del municipio mexicano está sancionada fundamentalmente por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las legislaciones estatales, leyes fiscales, sobre desarrollo urbano, ley orgánica municipal, bando de policía y buen gobierno, reglamentos, acuerdos y disposiciones administrativas que expide el ayuntamiento en su municipio.
De ahí, de este vasto tejido legal, que le dan sustento y sentido, se desprende que el municipio está investido de personalidad jurídica propia para todos los efectos legales que deriven de su organización y funciones.
En un sentido más amplio, el municipio junto con las entidades federativas y la federación es parte integrante del Estado Mexicano, y en esta medida le corresponde en su respectivo territorio ejercer la rectoría del estado, es decir a partir de este postulado político y filosófico le corresponde conducir el desarrollo integral de la población que gobierna. Además le compete intervenir en aspectos sustantivos del desarrollo como son:
– El Sistema Nacional de Planeación Democrática.
– La Democratización de la vida nacional.
– Los procesos electorales.
– La Planeación del desarrollo urbano del municipio.
– La administración del patrimonio y su hacienda municipal.
– La observancia de las garantías individuales y los derechos humanos en su territorio.
Es oportuno señalar, como afirman Julio Moguel y Enrique Velázquez, que con las políticas económicas, de corte neoliberal, de reformas al artículo 27 constitucional, impulsadas por Carlos Salinas de Gortari y de “desincorporación” y de “adelgazamiento” del Estado, “ el campo ejidal y comunitario se convierte hoy en tierra de controversia y de disputa que puede ser ganada por nuevos sujetos sociales… emergen nuevos actores que propician una rearticulación y redefinición de las relaciones sociales, de las formas de mediación y de interlocución entre el estado y la sociedad civil. En este contexto, el Municipio adquiere una nueva dimensión en materia de los micropoderes, o poderes regionales…formas anteriormente muertas o vacías de gobierno local, como el municipio, adquieren una nueva función en el edificio de los poderes estatales, y se convierten en áreas decisivas de gestión económica e intervención política”(3).
En 1983, el entonces presidente de la república Miguel de la Madrid Hurtado impulsó la reforma al artículo 115 Constitucional con el propósito de fortalecer al Municipio, en el marco de la tesis de “la descentralización de la vida nacional”.
Al respecto, en un estudio académico lo actores precipitados en una critica a la reforma al 115 constitucional, señalan que “con el tiempo, se hizo evidente que la perspectiva neoliberal no pretendía ir demasiado lejos en la creación de espacios regionales con autonomía y reales capacidades de planeación y de gestión, al menos no al punto de alimentar procesos de organización independientes que pudieran socavar las bases económicas y políticas del poder instituido…con todo y ampliación de las capacidades recaudatorias, el municipio quedó significativamente limitado en su condición económica, dependiente en gran medida de las participaciones estatales, y de programas específicos de desarrollo, -y por lo tanto, temporales y discrecionales-promovidos desde el gobierno federal-. En este sentido, la inscripción de los ayuntamientos en los sistemas estatales de planeación supuso solo un avance relativo, pues los CUD y los COPLADES quedaron articulados a las estructuras institucionales, donde caciques y políticos tradicionales aún reinan e imponen sus voluntades” (4)
HAY QUE ESCUCHAR PARA GOBERNAR
A nivel municipal, el Ayuntamiento es el gobierno y en ese ámbito ejerce la rectoría del Estado. El poder ejecutivo reside en el presidente municipal y sus colaboradores que conforman la estructura burocrática y administrativa.
Po lo que respecta al poder legislativo, de acuerdo a la ley orgánica del municipio libre, promulgada por el H. Congreso del Estado el 6 de diciembre de 1984, las funciones relativas a aspectos legislativo recaen en el cabildo integrado por un síndico y los regidores, y tienen a su cargo la procuración, defensa y promoción de los intereses municipales, ejercer la vigilancia de la aplicación del presupuesto y garantizar que con oportunidad se presente al H. Congreso del Estado la Cuenta Pública Municipal.
El aspecto Judicial y de Seguridad Pública recae en los ayuntamientos. En el municipio de Colima, se tiene la excepción, de que los cuerpos de seguridad pública dependen directamente del Gobernador del Estado. Ahora, con la intención panista de poner un mando único en la policía, no existen las condiciones políticas y financieras para que la comuna capitalina de Colima, tenga su propia policía. En mi opinión, en aras de su fortaleza como gobierno, el municipio debería de tener su propia seguridad pública, su propia policía, si bien en estrecha coordinación con el nivel estatal de seguridad. Para fortalecer al municipio, se necesita hacer una reforma fiscal de fondo que garantice mayores recursos financieros al municipio y que además tenga su propia seguridad pública. De lo que se trata es de fortalecer al municipio, no debilitarlo, así debe ser, considero.
Con la evolución de la sociedad, el avance de los niveles de escolaridad de la población, así como el incremento de la cultura política, surgen agrupaciones cívicas no gubernamentales que promueven y defiende derechos y demandas concretas de la comunidad como es el caso de los Ecologistas, Derechos humanos, Centro de apoyo a la mujer, Asociaciones de colonos, Comités de Barrios que actúan en la vida municipal y que representan poder y capacidad de presión política.
El incremento, número y calidad de los organismos no gubernamentales que surgen en la comunidad, y que denotan una sociedad más participativa, plural y exigente de sus derechos, impactan, definitivamente, las políticas públicas del gobierno municipal, mismo que no puede ignorar estos grupos y tiene que formular su orientación y quehacer en permanente y constante consulta con los ciudadanos. Ello reduce el margen de maniobra y capacidad de decisión de los ayuntamientos, pero es saludable para la democracia.
Hay que recordar, sólo como un ejemplo real y reciente, que el proyecto de remodelación del centro de la ciudad de Colima, ha encontrando fuertes resistencias en los vecinos y en los comerciantes locales. Incluso ha habido incidentes y conflictos vecinales al respecto. Hay quejas porque han bajado las ventas de los comercios y no creo que sea buena idea invadir las vialidades para poner postes de luz, pues con ello, se han reducido drásticamente los espacios y cajones para estacionamiento lo que desalienta la visita de la gente al centro y han disminuido las ventas de los comerciantes, pues no todos cuentan con los recursos para ofrecer estacionamiento a sus consumidores. A este paso, con el tiempo, el centro se encamina, inevitablemente, a perder presencia como espacio de convivencia social y de actividades de comercio, servicio y financieras. Al respecto, se requiere escuchar para gobernar y el talento político para rectificar decisiones equivocadas.
Para decirlo brevemente, la sociedad está evolucionando y el gobierno, en todos sus niveles tiene que cambiar para adaptarse a los eventos inéditos o nuevas realidades que se le presentan, para mejorar su capacidad de respuesta, con todas las implicaciones de políticas de administración y gestión pública, así como de consulta popular, planeación democrática y concertación del desarrollo con los grupos políticos, económicos y sociales que conforman el espacio de lo público en la vida municipal.
Bibliografía INDICE DE CITAS
1.- El Municipio Mexicano, Centro Nacional de Estudios Municipales, Secretaría de Gobernación, Colección Democratización Integral, Serie de Estudios Municipales, pág. 78
2.- O P. Cit. pág. 78
3.- Julio Moguel y Enrique Velázquez, Crisis del Capital y Desarrollo Sustentable, El Cotidiano, Revista de la Universidad Autónoma Metropolitana, Núm. 47, mayo de 1992, pág. 70.
4.- OP. Cit.
