180 Años del Seminario de Colima

0

Por: José Díaz Madrigal

En torno al aniversario de la fundación del Seminario de Colima, tuve el honor de ser invitado a dar una charla acerca de ésta centenaria institución; que se ha encargado de la formación de cientos de sacerdotes a lo largo de 180 años de existencia.

Fue precisamente en las instalaciones del Seminario del Cobano, en que el jueves 7 de mayo, se llevó a cabo una reseña histórica de los primeros sacerdotes y órdenes religiosas que llegaron a nuestro terruño. Quienes fueron y que hicieron, sus promotores; el primer rector. Además de indicar los diversos lugares donde estuvieron funcionando.

A los pocos años después que el capitán español Gonzalo de Sandoval, fundara la antigua Villa de Colima en 1523. Quizá entrando la década siguiente de ese siglo, debió haber arribado al pequeño Colima, Don Francisco Morales; primer sacerdote de quien se tiene noticia, enviado desde el Obispado de México que estaba bajo la dirección de Fray Juan de Zumárraga, el mismo que recibió a Juan Diego con su ayate plasmado de nuestra madre, La Virgen de Guadalupe.

Años más tarde se erigió el Obispado de Michoacán y, toda ésta región de Colima y Jalisco, pasó a ser gobernada en lo eclesiástico por el obispo michoacano.

En el año de 1554, los franciscanos empezaron a construir el convento de San Francisco de Almoloyan, todavía en ese jardín se pueden ver las ruinas de la antigua construcción. La principal finalidad de esos sacerdotes, era el cuidado y protección de los indígenas.

En el cruce de las calles Independencia y Gildardo Gómez, funcionó por cientos de años el convento y hospital de San Juan de Dios. Hecho por la orden de los juaninos. En ese lugar se atendía a toda clase de enfermos y era el único que había en Colima y sus alrededores. Un poco más arriba por Gildardo Gómez, entre Torres Quintero y 16 de septiembre, estaba el convento de los mercedarios, quienes llegaron casi por el mismo año de 1608. Éstos últimos con el propósito de educar y mejorar las técnicas de labranza del campo. Sin embargo a mediados del siglo antepasado, Colima fue invadida por hordas de destructores juaristas, acabando con el hospital y el convento de La Merced. Ahora el antiguo hospital es la logia de los masones, obviamente grandes admiradores de Juárez.

A finales del siglo XVIII, Colima dejó la tutela del Obispado de Michoacán, pasando a depender de Guadalajara. Por la década de los cuarenta del siglo XIX el obispo tapatío don Diego Aranda, sugiere la construcción de un seminario en Colima. Le tomó la palabra el padre José Maria Silva, párroco de Tuxcacuesco, quien habiendo heredado cuantosa fortuna de su familia, dispuso en testamento, que con el producto de sus bienes se construyera el Seminario de Colima. Para ese propósito el padre Silva dejó como albacea al capellán de San Francisco de Almoloyan, don Luis Michel.

El Seminario de Colima comenzó a trabajar como Seminario Auxiliar de Guadalajara, en el mes de mayo de 1846, hace 180 años. Su primer rector fue el padre traído de Ejutla de apellido bucólico, se llamaba José Antonio González Tinajero. Iniciaron con una veintena de alumnos, en una casa ubicada en la actual Villa de Álvarez. Un año después, debido a un temblor, la casa se cayó.

Se reanudaron las actividades en 1849, ahora acá en Colima, en una casa propia situada al costado oriente del Jardín Nuñez; pero también pocos años después el bandidismo juarista se las quitó. Entonces los seminaristas se reunían donde podían.

Nunca falta la Providencia, un benefactor de nombre Tomás Solórzano, regaló una céntrica finca para el seminario, ubicada entre Guerrero y 27 de septiembre -la actual escuela Torres Quintero- en ese lugar estuvo desde 1868 hasta 1914, en que los carrancistas se la carrancearon, así eran los carranclanes, rateros como su jefe. Ese edificio lo regresaron brevemente, pero en 1925 lo despejaron definitivamente.

Desde éste último año, los seminaristas anduvieron rodando por diferentes lugares, dentro y fuera del estado, inclusive fuera del país. Por el tiempo que fue rector el padre Enrique Ochoa -el que construyó Maria Auxiliadora- se adquirió el terreno donde ahora están los seminaristas del menor, por la calle Regalados.

Siendo rector del seminario el padre José Verduzco en 1953, le propuso a don Nacho de Alba la construcción de un seminario fuera del área urbana. Por esa razón se busca y se encuentra el emplazamiento actual en el Cobano. El señor de Alba colocó la primer piedra el 21de diciembre de 1958. Los trabajos han sucedido como en las antiguas catedrales, se han prolongado. Todavía no se ha terminado en su totalidad. Sin embargo desde 1970 tiene habilitados para su correcto funcionamiento, varios módulos de los distintos edificios.

Así pues, entre tantas vicisitudes y vaivenes de las diferentes épocas y de las distintas corrientes políticas que ha pasado nuestro país. El Seminario de Colima está de pláceme por la constancia y por sus 180 años de fecunda labor.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.