$18 MILLONES DE LOS $20 QUE GASTA LA PROCESADORA SE VAN EN NÓMINA

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    Mencionó que la Procesadora Municipal de Carne “tiene muchos años con un problema serio, donde prácticamente el gasto corriente se lleva todos los ingresos y donde los ingresos que se generan por matanza no están siendo suficientes para solventar los gastos y que por consiguiente requiere de un subsidio importante del ayuntamiento”.

    Explicó que se autorizaron 9 millones de pesos de presupuesto para este año “y por situaciones administrativas no les alcanzó y fue necesario hacer una ampliación de 300 mil pesos al subsidio”.

    “Es importante reconocer que la Procesadora trae un problema estructural de muchos años que no va a ser fácil resolverlo, no se va a poder resolver en el corto plazo. Esta administración desde el principio dijimos que lo que se requiere es un nuevo rastro que cumpla con todo lo que especifica el rastro Tipo Inspección Federal (TIF) y que más allá de atender un problema de seguridad alimentaria, tenemos que atender un problema de seguridad pública”.

    TRABAJA EL DOBLE DE PERSONAL

    Ante la queja del regidor de la ADC, Germán García, quien reportó que en la Procesadora trabaja el doble de personal del que se requiere, el alcalde reconoció que es verdad y que de los 20 millones de pesos de gasto anual, de los cuales aproximadamente 18 millones se van en nómina, “esos 20 millones se financian con ingresos; los ingresos son de 10 millones de pesos, ingresos propios que genera la procesadora, principalmente por el servicio de matanza, y los otros 10 millones de pesos es el subsidio municipal”.

    Expresó que el problema de la abundancia de personal es que “el hato ganadero en el municipio y en el estado en general ha venido disminuyendo. Si se habla de que hace 20 años teníamos medio millón de cabezas de ganado, ahora debemos de tener entre 120-130 mil cabezas de ganado, entonces en la medida en que venga disminuyendo el hato ganadero, el volumen de la matanza en consecuencia viene disminuyendo, eso hace que la capacidad que tenemos instalada quede ociosa porque se está matando un menor volumen de lo que originalmente se mataba, que era para lo que se tenía habilitado el rastro para un volumen mayor y tenemos capacidad instalada mayor que eso nos merma ingresos”.

    Subrayó que en Colima se requiere un rastro nuevo, pero eso implica una inversión importante “y hay que definir el esquema, el modelo de negocio con el que se va a manejar el nuevo rastro, el rastro TIF lleva 15 años queriendo salir y nadie ha sido capaz de construirlo”.